El malestar económico afecta a Javier Milei y su futuro voto
Los estudios recientes revelan que el descontento económico se extiende incluso entre los votantes del oficialismo. Hay una sensación palpable de cansancio por el ajuste, la disminución del poder adquisitivo y las dificultades para llegar a fin de mes. Aunque el oficialismo todavía cuenta con un apoyo sólido, surge la gran pregunta: ¿podrá el Gobierno mantener esa base de apoyo político si la recuperación económica no se traduce en aumentos visibles en ingresos y consumo?
Según la última encuesta, el 28,3% de los votantes decidirán su voto en función de la situación económica del país. Por otro lado, hay un 17,9% que lo hará si ve un cambio en la dirección del Gobierno, y un 14,2% tendrá en cuenta la situación económica de su hogar. Todos estos datos consolidan un escenario donde la economía se convierte en el eje central de la próxima contienda presidencial.
El estudio también refleja la dura realidad de los salarios. Un 85,1% de los encuestados afirma que su salario no supera la inflación, mientras que el 64,4% asegura que sus ingresos solo les alcanzan hasta el día 20 de cada mes. Esta percepción amarga no escapa ni a los votantes libertarios, ya que el 66,2% de ellos también opina que sus salarios pierden frente a los precios.
La desconfianza hacia las cifras oficiales del INDEC también empieza a calar hondo; el 70,6% cree que esas cifras no reflejan la realidad que viven a diario. Al mismo tiempo, más de la mitad de los encuestados se identifican como parte de los sectores bajos o medios bajos de la sociedad.
La caída de la confianza perfora el núcleo de apoyo de Milei
Una encuesta de Proyección Consultores trata sobre el impacto del desgaste económico en la legitimidad política del Gobierno. El Índice de Confianza Pública ha caído de 2,08 puntos en febrero a 1,88 en mayo, pasando de una zona de “confianza moderada” a una de “desconfianza”. Este cambio afecta prácticamente todos los indicadores relacionados con la gestión. La evaluación positiva del Gobierno ha descendido del 58,5% al 34%, mientras que la percepción sobre las políticas oficiales ha caído de 67,3% a 24,7%.
Otro dato inquietante es que casi un 30% de quienes votaron a Javier Milei en 2023 ahora tienen una imagen negativa del presidente. Entre los votantes de Patricia Bullrich, esa cifra se eleva al 37%. El principal motivo de este desgaste es la situación económica, que sigue consumiendo la paciencia de la gente.
Los ciudadanos ahora se enfocan más en cuestiones relacionadas con los salarios, el empleo y la capacidad de consumo. Un 75,5% dice que su situación económica ha empeorado o sigue igual, y el 61,4% considera que Argentina se halla en una crisis económica.
A su vez, el 49,1% de los encuestados responsabiliza al Gobierno por la situación actual, en contraste con el 34,2% que apunta a la oposición y a la gestión anterior.
La tolerancia social al ajuste se convierte en un riesgo político
Un estudio de Giacobbe y Asociados examina el “umbral de tolerancia” económica del Gobierno y señala que el 41,9% de los encuestados ya no puede soportar más la situación económica actual. Un 15,1% afirma que aguanta solo seis meses, y un 8,2% que lo haría un año. Esto implica que más del 65% de los votantes podrían profundizar su descontento si la economía no muestra mejoras antes de las elecciones.
El informe también indica que el desgaste está afectando la percepción ideológica del oficialismo. Cuando se les preguntó sobre el “liberalismo”, muchos respondieron con palabras como “pobreza”, así como “corrupción” y “delincuentes”. El desafío no es solo mantener cierta estabilidad económica, sino también lograr que la recuperación llegue efectivamente a los hogares antes de los próximos comicios.
Crece la desaprobación y aparecen dudas sobre la continuidad del oficialismo
Un relevamiento de Management & Fit confirma que el clima social y político está empeorando. El 51,6% prefiere un cambio de Gobierno en la próxima elección presidencial, mientras que solo el 14,8% apoya seguir con la misma dirección económica.
Incluso entre quienes todavía apoyan al oficialismo, hay condicionantes. Un 28% dice que votaría por el espacio libertario si se introducen cambios en ciertas políticas económicas. La desaprobación del Gobierno ha alcanzado un alarmante 54,3%, el nivel más alto desde el inicio de su gestión, y la imagen positiva de Milei cayó a 29,8%.
Además, las expectativas sobre el futuro se tornan negativas: solo el 33,9% cree que la economía mejorará. Mientras tanto, la inflación se reafirma como la principal preocupación nacional, y las dificultades para llegar a fin de mes son el problema cotidiano más mencionado. Según el informe, preocupaciones relacionadas con ingresos y finanzas abarcan el 77,1% de las angustias diarias de los argentinos.