El futuro de la industria argentina en riesgo

Brasil se está posicionando como el nuevo líder en electromovilidad de la región. Entre 2024 y 2025, el país carioca ha recibido anuncios de inversión por casi 23.000 millones de dólares. Empresas chinas como BYD, Great Wall Motors y GAC están a la cabeza de este movimiento.

En Brasil, se proyecta la producción de vehículos eléctricos e híbridos, e incluso se están considerando desarrollos que incluyan el uso de etanol. Además, se establecerán centros de innovación y redes de proveedores locales para fortalecer la infraestructura del sector.

Por el contrario, en Argentina la situación es bastante diferente. En el mismo período, el país apenas logró atraer 1.500 millones de dólares en inversiones, sin que marcas chinas participen. Este contraste es notorio: la relación entre ambos países es de 15 a 1. Mientras Brasil avanza con su programa MOVER y cuenta con incentivos fiscales estables, la falta de una política industrial clara deja a la industria argentina en una posición vulnerable. El economista Martín Alfie señala que esto puede ser un problema significativo para el futuro.

¿Qué está pasando en Brasil?

Brasil está captando inversiones masivas de automotrices chinas. Hoy, el 70% de los autos que se producen en Argentina se exportan hacia Brasil. Si este país se convierte en un centro de producción de vehículos eléctricos, Argentina podría ver relegadas sus plantas a tecnologías más tradicionales. Esto es preocupante considerando que el año pasado se vendieron 17 millones de vehículos eléctricos, y China fabrica el 70% de ellos.

El tiempo corre. Con la posibilidad de un libre comercio total con Brasil para 2029, la industria argentina podría enfrentarse a una competencia desigual. La experiencia de Brasil demuestra que con una visión estratégica y el aprovechamiento de sus fortalezas, es posible atraer inversiones significativas. Argentina necesita definir su papel en la movilidad del futuro antes de que sea demasiado tarde.

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