El fracaso de la estrategia del presidente alocado
Javier Milei, conocido por su estilo provocador, a menudo se aleja del guion durante sus “Clases Magistrales”. En sus charlas, no tiene reparos em descalificar, desde sus púlpitos académicos, a figuras como la vicepresidenta Villarruel o a los “zurditos”, siempre con un tono irónico.
Mientras utiliza su nueva herramienta, una tableta digital, repite frases llamativas como “los sodomitas del capital” o “los kukas”. Sin embargo, siempre parece controlar su mensaje, siguiendo el guion acordado con su equipo. En este sentido, sus discursos recientes cambiaron de un tono más inclusivo a uno más confrontacional, identificando peligros y defendiendo su gestión en vez de celebrar logros.
Un análisis por inteligencia artificial identificó que, en el curso de 40 días, Milei pasó de un enfoque positivo a uno más negativo, lleno de advertencias y críticas. Por ejemplo, al referirse al riesgo “Kuka”, intenta justificar aumentos en tasas de interés complejas y poco entendibles. Su retórica, sin embargo, es más que confusa; muchos encuentran el sentido de sus explicaciones escurridizo.
### De políticos, científicos y economistas
No es un secreto que los políticos han encontrado en la confusión un recurso para atraer votantes. Han sido numerosas las investigaciones que abordan la manipulación de la información, tanto en política como en el ámbito científico. En la ciencia, en particular, es en este laberinto de palabras difíciles donde muchos mediocres buscan camuflar su falta de claridad.
Ahora bien, no solo los políticos se dan a esta tarea. Los economistas, por su parte, no se quedan atrás. Para muchos libertarios, el rechazo a las matemáticas y al método científico es un sello distintivo. Tal vez sea esta una de las razones para que figuras como Milei lidien constantemente con la confusión en el habla, ya que optan por la lógica verbal en contraposición al rigor cuantitativo en sus teorías.
### Los libertarios: matemáticas y realidad
Sin duda, algunos pensadores de la escuela austriaca son expertos en matemáticas, pero otros, especialmente los más extremos, no tienen el mismo nivel de formación. Esta falta de fundamentación matemática es una de las barreras que enfrentan paso a paso en su intento de ser aceptados en el ámbito académico mainstream. Prefieren apoyarse en deducciones lógicas y primeros principios, una metodología que los aleja de cualquier rigor científico.
El núcleo de sus teorías gira en torno a una visión de que el comportamiento humano es demasiado complejo para ser encerrado en modelos o ecuaciones. Esta perspectiva les permite evitar demostrar las relaciones que con frecuencia son necesarias para validar sus afirmaciones.
### La praxeología
Fue el filósofo Alfred Espinas quien popularizó más tarde el término praxeología, referida a la filosofía de la acción humana. Este conceptuo ha sido adoptado para organizar el análisis de la economía desde un ángulo que rechaza la investigación empírica. Asimismo, es Murray Rothbard quien lleva esta noción al extremo, despreciando la utilización de las matemáticas como herramienta de análisis.
De este modo, surge la praxeología como una especie de religión que afirma verdades innegables, a pesar de ser desafiadas por la historia y la ciencia. Aquí es donde encontramos que cualquier intento de discusión con seguidores de esta doctrina se transforma en una batalla sin salida.
### El “profesor chiflado”
Una figura recurrente en la cultura popular es el “científico loco”, que suele medio estar en la frontera entre la genialidad y la locura. Esta imagen ha evolucionado, pero permanece fuertemente aferrada a narrativas de manipulación y desconfianza. ¿Y quién puede olvidar las imágenes de Milei, su peinado alborotado y su enérgico estilo de presentación?
Es inevitable señalar que esta necesidad de parecer un “genio alocado” también tiene sus riesgos. Las líneas entre la brillantez y el ridículo son delgadas. Si bien Milei busca posicionarse como un líder de ideas innovadoras, existe el peligro de que el público empiece a ver una caricatura más que una solución seria a los problemas.
Todo esto nos deja con una reflexión simple: la autenticidad en la comunicación, el respeto por la complejidad de las ideas y, sobre todo, un enfoque claro puede ser el camino más efectivo en lugar de depender de la confusión o el espectáculo.