El FMI señala a Argentina como beneficiada por la guerra en Medio Oriente

Los países que producen petróleo, entre ellos Argentina, están viendo algunos beneficios por los precios altos de la energía. Sin embargo, este impacto, que surge de la guerra en Medio Oriente, traerá consigo un aumento en la inflación que afectará a todas las naciones del continente americano. Así lo comentó Nigel Chalk, director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), en un blog que se publicó recientemente.

El FMI realizó ajustes en sus estimaciones económicas globales en su informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales. Según estos nuevos datos, la tasa de crecimiento para Argentina se sitúa en un 3,5% para este año, medio punto por debajo de lo que se había pronosticado en enero. A pesar de esto, sigue siendo una de las más altas de Sudamérica, con Paraguay liderando el ranking con un crecimiento del 4,2% del producto bruto interno.

Para 2026, la economía argentina también se proyecta entre las que tendrán una de las tasas de inflación más elevadas. Se estima un aumento de los precios del 25%, situándose como el tercer registro más alto del sur del continente, solo superado por Venezuela, que tiene un 220%, y Bolivia, con un 26,1%.

Impactos de la guerra en la región

Chalk señaló que el conflicto en Medio Oriente está generando importantes ramificaciones en la región. Los países cercanos están atravesando cambios en las condiciones financieras globales que impactan en los flujos de capital. Estos cambios están afectando la aversión al riesgo de los inversores y generando volatilidad en los precios de las materias primas.

Dada la diversidad de economías en la región, los efectos del entorno global variarán entre los distintos países. Mucho dependerá de cuánto tiempo dure el conflicto y de las interrupciones que provoque.

Los productores de petróleo como Argentina, Brasil, Canadá y otros, están aprovechando los altos precios de la energía. Este shock de precios está mejorando la balanza de pagos de estas naciones, apoyando su crecimiento y ayudando a sus finanzas públicas. Aunque algunas enfrentan condiciones financieras más restrictivas, “es probable que muchas de estas naciones obtengan ganancias económicas netas”.

Sin embargo, es importante no perder de vista que incluso en estos países productores de petróleo, “los más vulnerables se verán duramente afectados por el aumento de los precios de la energía y los alimentos”.

Las economías del Caribe, especialmente dependientes del turismo, probablemente serán las más impactadas. En estos lugares, la deuda es alta y las importaciones de energía representan alrededor del 6% del producto interno bruto.

Centroamérica también enfrenta su propio desafío ante los precios elevados de la energía. Algunos países tienen limitaciones en su capacidad para implementar políticas de mitigación, ya que cuentan con poco margen fiscal.

Finalmente, aquellos países que tienen déficits de cuenta corriente significativos y dependen de financiamiento global, incluso si son exportadores de energía, están atentos. Están enfrentando costos de financiamiento más altos y un acceso restringido a los mercados a medida que la guerra disminuye el apetito por el riesgo de los inversionistas.

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