El dólar oficial sigue en alza y alcanza nuevos máximos anuales

El dólar oficial sigue subiendo al inicio de julio, tras un cambio en la tendencia que se observó el mes pasado. Después de varios meses de calma, el tipo de cambio mayorista llegó a $1.482, marcando su nivel más alto desde noviembre de 2025. Por otro lado, el dólar minorista tuvo un crecimiento cercano al 5% en el último mes.

En el segmento mayorista, el tipo de cambio se incrementó $7 (0,5%) alcanzando los $1.489 para la venta. Esto posiciona la diferencia con el techo de la banda cambiaria en un 21,4%, que actualmente se sitúa en $1.808,13. Además, las operaciones en el mercado de contado superaron los 823,9 millones de dólares.

Los contratos de futuros también mostraron una tendencia a la baja de hasta 0,2% en algunas proyecciones para 2026. El mercado estima que el tipo de cambio mayorista podría situarse en $1.507 para abril y alrededor de $1.655 para diciembre de este año, con un total de transacciones que alcanzó los 1.560 millones de dólares.

Esto desató un nuevo debate entre analistas e inversores sobre cómo podría comportarse la divisa este mes. Sin embargo, el consenso actual en el mercado es que no se espera un cambio drástico en el régimen cambiario por el momento.

La percepción general es que el dólar empieza a reflejar varios factores acumulados en las últimas semanas. Destacan la disminución estacional de divisas tras el final de la cosecha, el fortalecimiento global del dólar tras los pronunciamientos de la Reserva Federal (Fed) y una mejora en la liquidez en pesos, después de las absorbencias realizadas por el Banco Central (BCRA).

Un movimiento esperado por el mercado

Para Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, el tipo de cambio oficial podría seguir ajustándose durante julio, aunque sin un aumento súbito. “Es posible que veamos un reacomodamiento, pero no mucho más allá de los $1.500”, señala el experto, que anticipa un deslizamiento gradual, siguiendo el ritmo de la inflación que se espera para la segunda mitad del año.

Este cambio de escenario coincide con el cierre del período de mayores ingresos de dólares del sector agroexportador. Durante el primer semestre, esa oferta adicional ayudó a mantener el tipo de cambio bajo control. Sin embargo, al finalizar la cosecha, ese factor pierde relevancia en el mercado cambiario.

Además, el contexto internacional también juega su papel. En las últimas semanas, el dólar se ha fortalecido frente a otras monedas, especialmente tras un discurso más restrictivo de la Reserva Federal respecto a las tasas de interés, lo que impacta en las monedas emergentes, incluida la argentina.

El impacto sobre las inversiones

El movimiento del dólar en junio cambió también la dinámica de las inversiones. Mientras el tipo de cambio financiero aumentó entre 4,7% y 6,1% durante el mes, muchas inversiones en pesos quedaron por debajo de esa evolución.

Los plazos fijos, cuentas remuneradas y otros instrumentos del Tesoro, por ejemplo, ofrecieron retornos que no lograron igualar el avance del dólar. Esto provocó una disminución o, en muchos casos, la eliminación de ganancias en moneda dura para aquellos que habían optado por estrategias de carry trade.

Para los analistas, el ajuste observado en junio no fue una sorpresa. Con la inflación en aumento y un dólar estable durante buena parte del año, el mercado ya anticipaba que en algún momento el tipo de cambio tendría que corregir su retraso relativo.

Ahora, la atención está centrada en determinar si el aumento de junio es solo un ajuste temporal o el comienzo de una etapa de mayor volatilidad cambiaria en la segunda mitad del año. Por ahora, el consenso en el mercado se inclina hacia una depreciación gradual, sin sobresaltos, siempre atada a la oferta de divisas, la política monetaria y el contexto financiero global.

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