el dilema del MDF de Kicillof en su relación con Cristina

En el peronismo de Buenos Aires, el vínculo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner sigue generando expectativa. Desde el entorno del gobernador se comenta que la relación no avanza, y esto se debe a la presión del camporismo, que no deja espacio para matices. Te lo explico: o se acepta el liderazgo de Cristina sin cuestionamientos y se apoya su reclamo por libertad, o se es considerado un traidor. Como dicen en La Plata, “ni sometidos ni traidores”. Este enfoque rígido complica cualquier acercamiento real entre ambos sectores.

A pocas horas del banderazo que el kirchnerismo convocó para este sábado en Parque Lezama, donde se espera un cierre de Máximo Kirchner, Kicillof decidió no asistir. Sin embargo, líderes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), del cual él forma parte, estarán presentes.

En este contexto, una fuente cercana al gobernador compartió que no hay avances para generar un diálogo constructivo. Afirman que su intención es avanzar con un programa político, mientras que La Cámpora sigue atrapada en discusiones del pasado, especialmente desde 2015.

Antes, se pensó que había una oportunidad para mejorar la relación. Tras unas gestiones para coordinar el funeral de Carlos “Indio” Solari, se vislumbraba un deshielo. Pero la situación cambió luego de que la legisladora porteña Berenice Iañez criticara duramente a Cristina en un acto público, lo que encendió las tensiones entre los sectores.

El episodio Iañez

La tensión aumentó esta semana gracias a las declaraciones de Iañez, al lado del ministro de Desarrollo bonaerense Andrés “Cuervo” Larroque. En un evento de las Madres de Plaza de Mayo, Iañez afirmó que Cristina “jode las pelotas” al intentar “ordenar desde el balcón”. Sus palabras, que generaron una reacción inmediata del kirchnerismo, fueron vistas como una falta de respeto no solo política, sino también personal, lo que ha recrudecido la disputa.

Desde el Instituto Patria interpretaron estas palabras como un reflejo de un sentimiento más profundo que, aseguran, recorre el entorno de Kicillof. Dijeron que hablar así de una dirigente con restricciones en su prisión domiciliaria es inaceptable. Además, la diputada bonaerense Mayra Mendoza llevó esta incomodidad a las redes sociales, sugiriendo que hay dirigentes que solo prosperan políticamente mientras Cristina sigue detenida. También afirmó que ha perdido confianza en Kicillof.

La carta y el desdoblamiento

Más allá de este nuevo roce, la relación entre Kicillof y Cristina ya estaba deteriorada. Un punto crucial fue la carta que Cristina envió tras su última reunión, donde le atribuyó parte de la mala performance electoral del peronismo a la decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones bonaerenses de las nacionales. Este paso, pensaron en la Gobernación, podría haber debilitado la imagen de unidad que Cristina buscaba para 2027. Desde entonces, no ha habido intercambios significativos entre los dos espacios.

Adicionalmente, en La Cámpora hay otros motivos de enojo. Acusan a Kicillof de haber construido una estructura propia con el MDF, alejándose del kirchnerismo tradicional. Este movimiento se interpreta como un intento de autonomía política, algo que no fue bien visto por quienes apoyaron su candidatura hace años. Además, le reprochan no haber respaldado con firmeza las declaraciones a favor de la libertad de Cristina.

Desde el lado de Kicillof, se rechazan acusaciones de deslealtad. Recordan que fue la propia Cristina quien instó a la dirigencia a “tomar el bastón de mariscal”. Kicillof propuso una renovación del discurso, buscando modernizar el mensaje sin querer desplazar a Cristina, aunque esta interpretación no fue bien recibida del otro lado.

“Total predisposición” y el reclamo por la libertad de CFK

A pesar de este estancamiento, desde la Gobernación se mantiene que hay disposición para un diálogo constructivo. Sostienen que hay “total predisposición” para conversar, pero también marcan distancia respecto a las declaraciones de Iañez. Insisten en que Cristina es inocente y víctima de una persecución judicial.

Como se ve, los días por venir no parecen simples para Kicillof, quien continúa buscando una forma de equilibrar su identidad política sin caer en extremos. En este contexto, el desafío de afrontar la situación actual y las futuras elecciones de 2027 se avecina complicado, manteniendo siempre su postura de apoyo a la libertad de Cristina, sin romper con el kirchnerismo.

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