El aumento de combustibles impulsa la demanda a niveles récord

En un contexto global donde los autos eléctricos están ganando terreno, China se confirma como el principal motor de esta expansión. Allí, por primera vez, más de la mitad de todas las ventas anuales correspondieron a vehículos eléctricos. Esto es un claro indicativo del avance que está teniendo la electrificación en la movilidad.

Según estimaciones de la IEA, se espera que para 2035, los autos eléctricos representen más del 50% de las ventas a nivel mundial. En Europa, aunque a un ritmo más irregular, las cifras también avanzan. Durante el primer trimestre de 2026, los vehículos eléctricos de batería abarcaron el 19,4% del mercado en la Unión Europea, un aumento notable del 15,2% en comparación con el año anterior. Los autos híbridos siguen liderando, con una participación del 38,6%.

Este crecimiento no se da solo en regiones con alto poder adquisitivo, sino que también empieza a tener efecto en el sistema energético global. Para 2024, se prevé que los vehículos eléctricos consumirán alrededor de 180 TWh de electricidad, un volumen similar al consumo eléctrico anual de Argentina. Esta cifra podría incluso cuadruplicarse para 2030.

Además, esta transición no implica solo un cambio en la industria automotriz, sino que también está revolucionando la infraestructura energética y la planificación a escala global.

China cambia la competencia

Cuando hablamos de la expansión del mercado eléctrico, hay un cambio industrial significativo. En 2025, BYD, un gigante chino en la fabricación de vehículos eléctricos, superó a Tesla en ventas, alcanzando 4,6 millones de vehículos vendidos. Esta ventaja no solo se debe al tamaño del mercado chino, sino a una estrategia de integración vertical que incluye la producción de baterías y componentes electrónicos, lo que les permite ofrecer precios competitivos.

Wang Chuanfu, fundador de BYD, ha declarado que están seguros de alcanzar o superar su meta de ventas internacionales de 1,5 millones de vehículos para 2026. De hecho, en el primer trimestre de 2026, las ventas externas alcanzaron las 321.165 unidades, con un crecimiento interanual del 56%.

América Latina y el Sudeste Asiático son vistos como regiones clave para esta expansión, dado que tanto gobiernos como consumidores se muestran receptivos a las marcas chinas. A menudo, estos mercados buscan alternativas más económicas frente a la oferta tradicional, que suele ser más costosa.

Sin embargo, la presión interna en China también es palpable. Wang reconoció que la industria automotriz está atravesando una “fase de eliminación”, donde de más de 300 fabricantes de autos eléctricos solo quedan unos cien. Aunque BYD sigue dominando tanto a nivel local como internacional, la competencia ha llevado a una guerra de precios que afectó sus márgenes, a pesar de un récord de ventas.

La salida que vislumbran es clara: exportar más y aumentar su participación en mercados aún no saturados por la competencia. La electrificación, por lo tanto, representa no solo una transición tecnológica, sino también una intensa competencia por costos y control industrial.

Argentina: menos shock de nafta, más shock de oferta

En Argentina, aunque el precio de los combustibles ha aumentado, con incrementos de casi el 40% en 2025, el verdadero empuje hacia los vehículos eléctricos no proviene solo de la nafta. La novedad está en la oferta que se está ampliando.

El Gobierno ha destinado 50.000 autos eléctricos e híbridos para importación sin aranceles en 2026, abriendo el mercado a más de 60 modelos, con un precio FOB de hasta u$s16.000. La respuesta ha sido inmediata: los pedidos superaron las 160.000 unidades y los cupos para 2025 y 2026 ya están agotados.

En el primer trimestre de 2026 se registraron 19.867 unidades electrificadas en todo el país, un aumento impresionante del 313,2% en comparación con el mismo período del año anterior. Un dato curioso es que el Ford Territory HEV, fabricado en China, se posicionó como el modelo más vendido, desplazando al tradicional Toyota Corolla Cross.

La variedad de modelos también ha crecido rápidamente, pasando de 81 variantes en 2025 a 121 en 2026. Aunque los híbridos no enchufables siguen liderando el mercado con un 60%, los híbridos enchufables experimentaron el mayor crecimiento, pasando de solo 63 unidades en el primer trimestre de 2025 a 3.487 en 2026.

En el segmento de eléctricos puros, casi tres cuartas partes del mercado se deben a dos modelos de BYD, lo que subraya cómo la marca china se ha ganado un lugar en el corazón del consumidor argentino.

La situación no se limita a una mirada ecológica. Los incentivos fiscales están juegan un rol fundamental. En la Ciudad de Buenos Aires, los autos 100% eléctricos gozan de exención de patente, lo que hace que el vehículo eléctrico sea una opción cada vez más atractiva desde el punto de vista financiero.

Cambio en la tesis de inversión

Para los inversores en el mercado de capitales, la electrificación ya no sigue una narrativa sencilla centrada exclusivamente en el cambio climático. Tesla, por ejemplo, ahora se valora no solo por el número de autos entregados, que fue de 1,6 millones en 2025, sino por sus promesas relacionadas con el software y la autonomía.

Por su parte, BYD ofrece una perspectiva diferente, más ligada a una lógica de integración industrial. Su enfoque se centra en la producción de baterías y su expansión en el mercado internacional.

A nivel global, el precio del petróleo juega un papel crucial. Cada aumento en el precio de la nafta fortalece el argumento a favor de los autos eléctricos, aunque también encarece los costos de logística e insumos. Así, el combustible caro se convierte en un catalizador que impulsa una transición que China ya está capitalizando de manera exitosa.

En Argentina, este proceso apenas comienza, pero se apoya en tres factores clave: precios de combustibles más altos, importaciones facilitadas y beneficios fiscales. Por tanto, la pregunta ya no es si los eléctricos se popularizarán aquí, sino cuáles empresas logran captar primero esa nueva oportunidad en el mercado.

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