El 80% de las empresas enfrenta dificultades para pagar sueldos

El sistema de transporte público en Argentina está en una encrucijada complicada. La Federación Argentina de Transporte de Pasajeros (FATAP) ha señalado que estamos frente a una “tormenta perfecta”, como resultado del aumento del precio del gasoil, deudas estatales y una notoria baja en la demanda. Esta combinación está afectando gravemente a las empresas, especialmente en provincias como Corrientes, Chaco, Santa Fe, Catamarca y Jujuy, donde ya se han tomado medidas como la suspensión de choferes, reducciones de servicios y conflictos salariales.

La situación no es menor: se estima que el 80% de las empresas de transporte del interior se encuentran en crisis. Esto ha hecho que muchas de ellas no puedan cumplir con el pago de salarios, situación que se repite casi cada mes. Cuando el presidente de FATAP, Gerardo Ingaramo, se refiere a esta crisis, menciona que el aumento del 35% en el precio del gasoil es uno de los principales factores detonantes. En las estaciones de YPF, el litro pasó de $1.500 a $2.000, un costo que las tarifas actuales simplemente no cubren. Esto se traduce en menos servicios y menor frecuencia de colectivos.

En un intento por encontrar soluciones, las autoridades de transporte se han reunido con representantes del sector. Sin embargo, según fuentes empresariales, no hay señales claras de que el gobierno esté dispuesto a aumentar los subsidios, a pesar de que todos los insumos necesarios para operar están subiendo. Un empresario en esa reunión expresó que se siente un clima de debate complicado, donde se discutieron las reivindicaciones de cinco entidades del sector.

A la situación del combustible se le suma una deuda millonaria del gobierno que estuvo a punto de generar un paro nacional hace poco, pero que fue evitado gracias a un compromiso de transferencia de fondos por parte de la Casa Rosada.

Consecuencias a la Vista

Las repercusiones de esta crisis ya se sienten en el día a día de los ciudadanos. En Corrientes, por ejemplo, las empresas ERSA y Transporte San Lorenzo suspendieron a 23 choferes durante 30 días, alegando la grave crisis económica. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) planea reunirse con los empresarios para intentar revertir la medida, aunque muchos ya están en estado de alerta ante el posible impacto.

En Chaco, el gobierno extendió el plazo de ERSA en el sistema de transporte de Resistencia, que estaba por concluir, para evitar un corte abrupto de los servicios. Al mismo tiempo, en Santa Fe, las empresas han confirmado una fuerte reducción en los servicios urbanos, con un recorte de hasta el 40% en horarios no pico. Esto significa que los usuarios deben esperar más tiempo para poder acceder a los colectivos.

La situación es similar en Catamarca, donde conflictos salariales han llevado a paros. A pesar de que algunos pagos han comenzado a regularizarse, otras empresas siguen enfrentando problemas y no hay claridad sobre cómo evolucionará la situación.

En Jujuy, las empresas ya han comenzado a reducir sus frecuencias debido al alza de costos. Un representante del sector indicó que las demoras en el pago de subsidios son alarmantes, lo cual obliga a las empresas a modificar sus rutinas operativas para evitar llegar a una paralización total.

En resumen, el costo del boleto se encuentra en un punto crítico, rondando los $2.300, lo que es prácticamente imposible de sostener para muchos usuarios. A esto se suma una caída del 30% en la cantidad de pasajeros y un incremento en las gratuidades por medio del sistema SUBE. Todo esto complica aún más las cuentas de las empresas de transporte, y la resolución de este escenario dependerá del diálogo con el gobierno nacional.

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