Dueña de Mauro Sergio considera prorrogar suspensiones en planta
La histórica textil Textilana, conocida por su marca Mauro Sergio, está atravesando un nuevo capítulo en su ajuste productivo y laboral. En este contexto complicado, la empresa planea extender hasta junio las suspensiones que afectan a 175 trabajadores en su planta de Mar del Plata. Todo esto se da en medio de ventas bajas, menor consumo interno y el incremento de la competencia de ropa importada.
Desde noviembre del año pasado, la compañía ha implementado un esquema de suspensiones que, en principio, debía finalizar el 31 de marzo. Sin embargo, se ha informado que Textilana podría extender esta medida por al menos tres meses más, lo que mantendría a varios empleados sin labores hasta mediados de año.
Hoy, alrededor de 60 empleados siguen asistiendo a la fábrica, aunque su actividad es muy limitada. La mayoría de los trabajadores permanece suspendida, recibiendo un pago de aproximadamente el 78% de su salario. Esta modalidad se acordó para mantener el vínculo laboral mientras la producción está casi detenida.
Las condiciones de una posible prórroga aún están en discusión entre la empresa y el sindicato, y se esperan definiciones en las próximas semanas, justo cuando estaba previsto el regreso de los empleados suspendidos.
Una fábrica emblemática con producción frenada
La situación de Textilana es un reflejo del difícil momento que vive la industria textil local. Según representantes de los trabajadores, la planta está actualmente sin producción, lo que genera incertidumbre sobre el futuro, especialmente si el mercado no se reactiva.
Desde la empresa, se atribuye este parate a una caída significativa en las ventas el último año, sumada a la avalancha de importaciones que afecta a todo el sector textil.
Con el paso de las décadas, la marca Mauro Sergio se transformó en un símbolo de la industria textil de Mar del Plata, especialmente en la producción de sweaters y prendas de punto. En su mejor época, Textilana contaba con una estructura industrial integrada que abarcaba hilandería, tejido, tintorería y confección, permitiéndole abastecer tanto a mercados internos como a distintos canales comerciales a nivel nacional.
Fundada en los años 70, bajo el nombre Todisco, la empresa consiguió establecerse como una de las plantas textiles más importantes de la región, con tecnología de punta y una cadena de producción que abarcaba casi toda la fabricación de indumentaria.
Un sector presionado por importaciones y caída del consumo
Las dificultades que enfrenta Textilana son parte de un problema más amplio que afecta al sector textil argentino. En los últimos dos años, la actividad de la industria ha sufrido caídas drásticas en producción y empleo, paralelamente con la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de prendas importadas en el mercado.
Incluso en 2025, la compañía ya había lidiado con una fuerte disminución en su producción y problemas de sobrestock tras la temporada de invierno, cuando la oferta de ropa importada comenzó a dominar el mercado local.
Los datos indican que casi el 70% de la ropa consumida en Argentina es importada, lo que ha impactado la competitividad de la producción local. Esta situación pesa especialmente en Mar del Plata, que históricamente ha sido considerada la “capital del pulóver” y donde la industria textil juega un papel clave en el empleo local.
La situación actual es un desafío para todos, pues la industria no solo representa economía, sino también tradiciones y miles de empleos a nivel local.