Domingo Cavallo critica a Luis Caputo por su enfoque como trader
Creo que, a medida que la imagen del gobierno empeora, las posibilidades de reelección en 2027 se vuelven más complicadas. Sin embargo, aún estamos en una fase temprana y en poco tiempo podríamos ver un cambio en la situación. Lo que realmente importa para el mercado y los inversores son las políticas económicas y el estado de la economía en general. Por ejemplo, el reciente aumento de la calificación dado por Fitch refleja una mejora en la confianza hacia la economía argentina, a pesar de los retos que enfrentamos.
“La mejora en la calificación y el futuro económico”
La noticia de la mejora de la calificación es importante, pero ¿qué se necesita para seguir escalando? Este contexto de guerra en Medio Oriente hace que el anuncio de Fitch sea especialmente positivo. Durante una conferencia en Washington, pude escuchar a los líderes de las tres principales agencias de calificación: Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch. Ellos notaron que, aunque no prevén grandes bajas en las calificaciones, piensan que las mejoras podrían tardar un poco más.
Fitch ha tomado una buena decisión con Argentina, y eso significa que la situación global no influyó negativamente en su evaluación. Sin embargo, para avanzar, necesitamos más que una sola calificación favorable. Moody’s y Standard & Poor’s son clave, y no veo inminentes mejoras por su parte. La realidad es que este viaje para recuperar credibilidad será largo, sobre todo porque Argentina ha acumulado décadas de falta de confianza. Por ejemplo, durante la última etapa del gobierno de Menem, estábamos a un paso de alcanzar el grado de inversión. Desde entonces, la situación ha ido en descenso.
Factores clave: acceso al mercado y acumulación de reservas
La cuestión central ahora es cómo restablecer un acceso normal al mercado de capitales. Esto es vitalpara que el país pueda refinanciar sus compromisos futuros. El gobierno busca esperar a que baje la prima de riesgo antes de apresurarse. También es fundamental incrementar nuestras reservas. Desde diciembre, hemos adoptado como objetivo la compra de dólares, aunque hemos visto que las reservas no han crecido en la misma medida debido a los pagos de vencimientos. Es importante que Argentina continúe comprando divisas para lograr mayor tranquilidad financiera.
Esto es crucial no solo por la cantidad de reservas, sino también para mitigar la volatilidad que suele surgir en años electorales, como el próximo.
La acumulación de divisas y el contexto electoral
Ahora, considerando que después del primer semestre las condiciones para comprar divisas se vuelven más exigentes, y con el año electoral a la vuelta de la esquina, es un tema de preocupación. Aunque la liquidación de divisas del campo podría complicar un poco menos las cosas, la entrada de divisas está directamente relacionada con la credibilidad y la solidez de la política económica. No obstante, esto no se alinea necesariamente con el balance comercial.
Los proyectos de inversión en sectores nuevos, como energía y minería, también generan ingresos. La acumulación de reservas puede continuar durante el año y el Banco Central tiene la oportunidad de aumentar sus compras. Sin embargo, con la cercanía del año electoral, se empieza a notar una dinámica diferente.
Credibilidad del programa económico y acceso a mercados
Respecto a la credibilidad del programa económico, creo que ha mejorado, pero aún tenemos que lidiar con nuestro pasado. En Argentina, el gobierno paga una prima de riesgo más alta que las empresas, algo que no sucede en otros países. Esta es una consecuencia de las nueve cesaciones de pagos que hemos vivido en nuestra historia reciente. El mercado permanece atento a cualquier cambio político o económico, por lo que es clave restablecer el acceso normal al mercado de capitales.
Un buen ejemplo de ello es Ecuador. En 2020, reestructuró su deuda y, recientemente, ha podido emitir deuda y refinanciar vencimientos, lo que llevó a una disminución de su riesgo país. Argentina, en muchos aspectos, tiene fundamentos más sólidos que otros emergentes, como el equilibrio fiscal, que es algo raro. Si limpiamos la deuda del sector público, quedamos con niveles bastante manejables que no deberían asustar. Pero seguimos sin demostrar que podemos acceder normalmente al mercado de capitales.
La estrategia del gobierno y confrontaciones
El gobierno parece estar esperando que el riesgo país baje de manera más significativa antes de salir al mercado. Algunas alternativas son más económicas que acceder directamente, y eso genera un dilema. Se puede optar por esperar a que el riesgo caiga para ingresar al mercado, o salir y generar confianza que permita la baja del riesgo. El actual enfoque del gobierno es más cauteloso, y aunque hay opiniones divididas, el acceso al mercado podría ayudar a reducir el riesgo.
Recientemente, hubo un cruce entre Caputo y Cavallo sobre la necesidad de liberar el acceso al mercado para que entren más dólares. Yo tiendo a estar más del lado de que acceder al mercado impulsaría una baja en el riesgo. Hay ejemplos en otros países que lo muestran. Aunque el gobierno es prudente, estas discusiones son esenciales. Desgraciadamente, muchas de estas charlas se convierten en confrontaciones en lugar de ser debates constructivos.
Por último, es notable que personas con experiencia, como Cavallo, hagan críticas cuando deberían aportar constructivamente. Caputo está gestionando bien y ha logrado un equilibrio fiscal rápido, algo difícil en nuestro país.
Estabilidad y futuro de las inversiones
Sobre el anuncio de Milei del “súper RIGI”, la necesidad de incentivos claros para atraer inversiones es evidente. Argentina tiene un historial complicado en cuanto a respetar contratos, por lo que los inversores buscan estabilidad. El concepto de cambiar la matriz productiva va en la dirección correcta, y es necesario que los sectores en crecimiento reciban apoyo.
Esto implica flexibilidad y avance hacia sectores que se expanden, y la migración interna podría ser parte de la solución. Históricamente, los argentinos suelen emigrar al exterior en tiempos de crisis, pero ahora hay oportunidades dentro del país, como en Neuquén o Chubut, donde se puede mejorar la calidad de vida. Este fenómeno también representa un desafío para las provincias que deben adaptarse a un nuevo flujo de población.