Disminuye el uso del transporte público y afecta precios

En Rosario de la Frontera, una ciudad en el interior de Salta, Carlos Aponte, al mando de Aponte SRL, recientemente anunció la suspensión definitiva de su servicio de transporte. Esta decisión marca una preocupación que se está replicando en varias provincias del país. De hecho, en Chaco, la empresa ERSA Urbano también hizo saber que dejará de operar a partir del 30 de abril, afectando líneas esenciales que conectan a Resistencia con localidades cercanas.

La situación no solo pone en riesgo a más de 230 trabajadores de ERSA, que temen quedar sin empleo, sino que también deja a miles de usuarios sin una forma accesible de trasladarse diariamente. La empresa argumenta que la falta de rentabilidad los llevó a tomar esta drástica medida, mientras que el gobierno chaqueño desestimó este razonamiento y expresó que se implementarán sanciones si la decisión se lleva a cabo.

La administración local, encabezada por el radical Leandro Zdero, ha destinado significativas sumas de dinero para ayudar a las empresas de transporte, pero la tensión persiste. El gobierno sostiene que no aceptará decisiones unilaterales que comprometan servicios públicos esenciales. La contradicción aquí es clara: mientras el gobierno intenta sostener el transporte con recursos propios, las empresas exigen ganancias en un contexto donde la cantidad de pasajeros ha caído drásticamente.

Las causas de este colapso

Claudio Mohr, presidente de SAETA, la empresa de transporte de Salta, describió la situación como una “multicausalidad”. Desde su perspectiva, la crisis incluye una mezcla de factores: el auge de aplicaciones de movilidad que ofrecen precios más competitivos, la crisis económica que afecta el poder adquisitivo y un auge en el teletrabajo que ha reducido los desplazamientos necesarios. En Salta, el número de viajes pagados disminuyó de 9,2 millones en enero de 2025 a 7,8 millones en 2026, una baja notable que refleja una contracción del 16%.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires, la caída varía entre el 8% y el 22%, pero allí el gobierno ha optado por mantener subsidios, lo que resulta en tarifas más accesibles en comparación con el interior del país. En ciudades como Bariloche o Córdoba, los precios de los boletos superan los $1.500, una carga pesada para los usuarios.

Jorge Beretta, de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán, mencionó que el desplome de pasajeros se debe a múltiples factores, incluyendo la presión de aplicaciones de movilidad. Indicó que en Tucumán el subsidio provincial asciende a $4.900 millones mensuales, con un extra de $900 millones del municipio de San Miguel de Tucumán. Sin embargo, las subas en el precio del gasoil y el incremento de costos laborales han puesto en jaque este equilibrio, encareciendo aún más el servicio.

El papel del Estado

Mientras el gobierno de Javier Milei avanza con su plan de ajuste fiscal, el transporte público de muchas provincias se encuentra en una encrucijada. Sin subsidios, las tarifas deben incrementarse; con aumentos en los precios, los pasajeros se alejan; y, sin pasajeros, los servicios se extinguen. En Jujuy, el intendente Raúl Jorge admitió que el transporte enfrenta una “crisis terminal”.

La problemática del transporte público revela una desigualdad en la distribución de recursos. Cuando se recorta el déficit a nivel nacional, las provincias son las más afectadas, resultando en un impacto significativo en la vida diaria de los ciudadanos en localidades más pequeñas. La ironía es que, en medio de esta crisis, el gobierno tiende a dessalvaguardar el transporte como un derecho fundamental, tratándolo como una simple oferta de mercado.

Un futuro incierto

Las perspectivas no son optimistas. En Salta y Tucumán, las aplicaciones de movilidad están acaparando porciones considerables de los viajes que antes realizaban los colectivos. En Chaco, ya se estudian otras alternativas para cubrir las rutas afectadas. Cada día se repite la pregunta que muchos se hacen: “¿Cómo llegaré al trabajo mañana?”

Con estados provinciales cada vez más restrictivos en recursos, la situación se vuelve más crítica. Las recaudaciones siguen cayendo y los esfuerzos por sostener los servicios de transporte se vuelven un desafío constante.

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