Desde el cambio de Gobierno, se perdieron 10 empleos y se crearon 5 monotributistas
Un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) reveló un dato preocupante: hay un significativo descenso en la cantidad de trabajadores asalariados, tanto en el sector público como en el privado. Mientras tanto, el cuentapropismo, que incluye a los trabajadores informales, ha mostrado un notable aumento. Esta situación podría estar reflejando cambios en la dinámica laboral del país.
Desde que Javier Milei asumió la presidencia, se ha intensificado el debate sobre la modernización laboral y sus consecuencias. Según el informe, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025, se perdió un empleo asalariado por cada medio monotributo creado. Esto significa que, por cada puesto registrado que desaparece, aparece un nuevo trabajador en la modalidad de monotributo. Una verdadera transformación en el mercado laboral.
Los números son claros: IARAF señala que, comparando con noviembre de 2023, hay 192.000 asalariados privados menos y 78.800 públicos menos, lo que suma un total de 270.800 puestos de trabajo registrados que se han evaporado. Contrariamente, se han incorporado 137.400 monotributistas en el mismo período.
El director de IARAF, Nadin Argarañaz, explica que, durante los peores momentos, se llegó a una relación alarmante: por cada 10 empleos asalariados que se perdían, surgieron 5 monotributos. En junio de 2025, esta relación incluso alcanzó su pico máximo, con 8 nuevos monotributistas por cada empleo formal que se desvanecía.
El desplome en el sector privado
El investigador Luis Campos, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma, agregó más detalles sobre la situación. Según él, llevamos seis meses consecutivos de caídas del 0,2% mensual en el sector privado, basándose en datos del SIPA. Este escenario evidencia que estamos ante los peores números desde el primer trimestre de 2024, aunque la situación actual parece ser más preocupante y menos temporal.
La reducción de empleos se atribuye a la caída en la industria y, más recientemente, al comercio. A diferencia de principios de 2024, cuando el impacto negativo se sentía especialmente en la construcción, que ahora se ha estabilizado, la tendencia actual sugiere una crisis más prolongada. Con casi 230.000 trabajadores menos en el sector privado en los últimos años, la comparación con la crisis de 2018/19, que generó casi 300.000 despidos, resulta alarmante.
El avance del cuentapropismo
No es la primera vez que se habla de precarización laboral en el país. Según un reciente informe de Politikón Chaco, el trabajo cuentapropista llegó a representar el 24,5% de los trabajadores en los principales 32 aglomerados urbanos durante el tercer trimestre del año pasado. Este es un nivel que no se veía desde 2016, justo por debajo del pico del 25% alcanzado en 2020 durante la pandemia.
Por el contrario, el empleo asalariado se encuentra en su segundo nivel más bajo desde 2016, con una participación del 71,9%, solo superando el descenso observado en 2020. Estos datos reflejan una transición preocupante hacia modalidades de trabajo menos estables y con menores garantías, algo que afecta no solo a los trabajadores sino también a la economía en su conjunto.