De anti K a anti Milei: un cambio de postura político
El bloqueo a los periodistas acreditados en la Casa Rosada es una clara muestra de las estrategias actuales del Gobierno. A pesar de sus constantes enfrentamientos con la prensa —que ahora es vista como el nuevo villano por Javier Milei—, la administración ahora tiene dificultades para controlar la narrativa en redes sociales, un terreno que se ha vuelto esencial para los debates públicos.
La llegada de la reforma política al Congreso también se da en un momento clave para la oposición. El peronismo está mostrando sus cartas con una lista de candidatos, mientras que el PRO continúa haciendo giras federales bajo la conducción de Mauricio Macri, quien enfrenta presiones internas para presentar candidatos amarillos para el próximo año.
Además, empieza a tomar forma la candidatura de Dante Gebel. Hasta hace poco, sólo se hablaba de él en rumores, pero ahora ha aparecido en entrevistas y se ha reunido con políticos y empresarios en su sede en Puerto Madero. Según parece, definirá su candidatura después del Mundial.
La batalla por la conversación pública
La tensión con los medios de comunicación no es algo nuevo. Se intensificó con la cobertura de escándalos que derivaron en causas judiciales, como los aumentos patrimoniales de Adorni y las polémicas en torno a Andis. Además, la difusión de encuestas que muestran la caída en la aprobación del Gobierno ha enfurecido a Balcarce 50.
Las consultoras, sin importar su inclinación política, indican que la imagen del Presidente y de sus principales funcionarios está en declive. Desde el Gobierno, se consideran a estas encuestas como maliciosas, aunque antes reflejaban una imagen positiva. Este deterioro también se observa en las redes sociales: no hay distancias.
Un estudio de Reputación Digital muestra que las menciones en redes sociales son consistentes con las tendencias de aprobación registradas por la conocida consultora Zuban Córdoba. El informe explica cómo, al analizar lo que 3,7 millones de personas dijeron en redes durante 44 días, se obtiene una imagen clara del descontento.
Sobre la reelección, ambas herramientas indican lo mismo: una mayoría en contra. La encuesta marca que el 60,7% no votaría por Milei, y en redes, el 59,9% de la conversación orgánica es crítica. No importa cómo se mida, la señal es clara.
El Índice de Sentimiento Neto (ISN) de Reputación Digital está en -50,7, lo que indica que por cada comentario positivo hay tres negativos. El enojo domina: 78% de menciones son anti-Milei, 67% se centran en promesas incumplidas y 64% en casos de corrupción.
Otro estudio de la consultora Tendencias confirma esta caída en el apoyo digital al Presidente. En los primeros días de 2026, se muestra una disminución del 45,4% en su respaldo digital, así como un debilitamiento en su espacio político.
El descontento social está empezando a proyectar cambios para 2027. Anteriormente, el peronismo creía que perdería en un balotaje, pero ahora parece que la dinámica está cambiando. Ya no es seguro que Milei gane en segunda vuelta. La línea divisoria de la política está cambiando; ya no es solo el kirchnerismo, sino que Milei está en el centro del debate. Esto podría transformar el escenario, donde la oposición no solo se define como “cualquier cosa menos los K”, sino también “cualquier cosa menos Milei”.
Por eso, el Gobierno busca agrupar a todos bajo el sello violeta y muestra preocupación por la aparición de figuras como Victoria Villarruel y Dante Gebel. Necesitan un peronismo con múltiples candidaturas en la Boleta Única Papel, esperando que el PJ se presente fragmentado, como en 2003.
Este contexto podría favorecer a los libertarios, ya que la eliminación de las PASO les conviene.
El experimento libertario
Milei está decidido a avanzar con firmeza, especialmente en su lucha contra el periodismo. El cierre de la sala de prensa, que ha sido apelado por Ámbito en la Justicia, revela una faceta del Presidente: en su papel de anarco-capitalista, rechaza instituciones.
A pesar de que evitar el contacto con la prensa ha sido un anhelo de muchos líderes, nadie se había atrevido a romper con el institucionalismo en este sentido, ni siquiera gobiernos de facto.
Esta decisión coincide con la visita de Peter Thiel, el magnate de Silicon Valley detrás de PayPal y Palantir, que propone un modelo de Estado algorítmico. Este enfoque implica que la tecnología, especialmente la inteligencia artificial, ejecute funciones estatales con mínima regulación.
Argentina podría convertirse en un laboratorio para quienes abrazan la idea del “Dios Tech”. La reunión entre Milei y Thiel se realizó sin periodistas, lo que llama la atención.
Además, Thiel también es inversor en una aplicación llamada Objection, que se alinea con los intereses de Milei al evaluar y cuestionar reportes periodísticos. Esta herramienta ya se suma a los esfuerzos del Gobierno contra los medios.
Interesante notar que, si ves a un militante desglosando críticas al Gobierno con un análisis más allá de sus capacidades, es probable que haya usado esta app, que cuesta alrededor de 2.000 dólares.
El peronismo y la búsqueda de un moderado
Axel Kicillof ya se posiciona como candidato presidencial. Su liderazgo en el PJ bonaerense lo demuestra. En Barcelona, se mostró con líderes progresistas como Pedro Sánchez y Lula, fortaleciendo su imagen.
Sin embargo, muchos dentro del peronismo creen que esa exposición temprana podría debilitarlo. Además, si la grieta política se reorganiza en torno a Milei, Kicillof podría ser fundamental para traer nuevamente a Cristina Kirchner al debate.
Muchos ven al gobernador como parte del kirchnerismo, a pesar de sus intentos de distanciarse. También se presenta la figura de Sergio Uñac, senador y exgobernador de San Juan, respaldado por Cristina.
Los cercanos a Uñac niegan que su aparición busque incomodar a Kicillof. Afirman que ambos son necesarios en un contexto donde se espera un moderado como próximo presidente.
Recientemente, consultores se reunieron en Montevideo para discutir sobre el futuro político, y coincidieron en que la sociedad busca un liderazgo más racional. Esta búsqueda de un centro vuelve a entusiasmar a Sergio Massa.
Siempre hay debates sobre cómo organizar las internas. Algunos sugieren hacer elecciones en varias regiones para permitir que los candidatos se den a conocer. Otros, sin mucha convicción, hablan de una gran PASO opositora contra Milei.
Sin embargo, hay quienes miran con cautela la idea de mezclar radicales, peronistas y otros partidos, preguntándose qué tienen en común.
Por ahora, tanto el peronismo como la UCR y el PRO necesitan que las PASO se mantengan. Esto se debe a que buscan no solo alianzas, sino también la forma de pulsar sus candidaturas frente a los libertarios.
Así, el Gobierno buscará apoyo entre los gobernadores dialoguistas, sin dejar de ocultar que no tienen intención de presentar candidatos violetas competitivos en sus provincias.
Hay una contradicción en que algunos legisladores de gobiernos en estas regiones deban defender el fin de las PASO a nivel nacional, cuando en sus provincias continúan vigentes. Esto presagia negociaciones difíciles en el Congreso.