Cuatro relatos de épocas pasadas
Ni el tema de las armas frena a los políticos. A pesar de que quien organizaba la fiesta era César “Chiqui” Catena—un empresario mendocino con vínculos polémicos—la amistad que tenía con diversas figuras políticas pesó más. Este tipo de encuentros se dan así; las viejas relaciones siempre priman.
La celebración por los 50 años de Catena tuvo lugar en su impresionante palacete en Virrey del Pino. Allí se dieron cita varias personalidades, desde los clásicos del CEMA hasta peronistas, radicales y cavallistas. Entre los asistentes estaban personajes como Roque Fernández y Pedro Pou, José Luis Manzano, Teodoro Funes, Miguel Ángel Toma y Rodolfo Gabrielli, entre otros. Y no es de extrañar la razón de su concurrencia: la bienvenida incluyó manjares como jamón de jabalí y un delicioso risotto con hongos, además de champagne de excelente calidad.
Manzano, siempre agudo y divertido, no tardó en ser el centro de atención. Hizo una observación humorística sobre la disparidad en el costo del DNI que había pasado de 6 a 30 pesos y luego se estableció en 15. “¿Hubo tanta inflación entre el ’91 y el 2000?”, preguntaba entre risas, apuntando también a figuras como Carlos Corach y Federico Storani. No había lugar para debate, especialmente considerando que Mestre ya era visto como un disidente dentro de su propio gobierno.
Un momento especial ocurrió cuando se comentó sobre la renuncia del embajador Juan Manuel Casella a De la Rúa, quien aparentemente no la aceptó. La situación pareció incomodar al Presidente, tal vez por los carteles en Buenos Aires que promovían a Casella, Moreau y Storani como figuras “populares, nacionales y progresistas”, lo cual chocaba con la percepción del gobierno.
Junio de 2002
Movido por el ambiente festivo, había una gran expectativa en un quincho cerca de Córdoba, donde se celebraba la unión de la diputada Marta Alarcia con el juez Hernán Buteler. La fiesta se llevó a cabo en la casa del arquitecto Eugenio “Pichi” Ferreyra, y ya había rumores de tensión en el vecindario debido a la invitación de Carlos Menem, lo que generó una reacción notable.
Un vecino, el empresario De Santis, había manifestado su descontento y se volvió el foco de atención. Dentro del evento, un grupo de adolescentes se manifestaba en la entrada, gritándole a Alarcia con acusaciones de corrupción. La respuesta de la diputada fue plena de indignación, incluso solicitándole a uno de ellos que especificara qué había robado.
Menem llegó acompañado por su esposa, Cecilia Bolocco, quien causó revuelo con su atuendo en el evento. La fiesta, con 200 invitados, cobró vida entre conversaciones sobre el Mundial y el extraño fenómeno de muertes de vacas y ovejas en Córdoba. Este tipo de historias siempre fascinan, especialmente entre las mujeres, ya que el cerro Uritorco es conocido por atraer leyendas sobre extraterrestres.
Mientras unos huían horrorizados al escuchar de “seres grises”, otros se entretenían con relatos compartir sobre la división del mundo entre personas inteligentes y “burros”.
Menem, fiel a su estilo, evitó entrar en discusiones sobre política. Su enfoque estaba en la música, y no tardó en animar a los presentes con un par de danzas al ritmo de Sinatra.
Noviembre de 2005
Laura Bush, esposa del presidente estadounidense, celebró su cumpleaños número 59 en una estancia en Chapadmalal. Lo inesperado era el ambiente cerrado de la celebración, rodeada de gente que apenas conocía. La sorpresa fue tal que el momento del cumpleaños llegó casi al final, tras disfrutar de un festín que incluía chorizo, lechón, bife y un exquisito flan con dulce de leche.
Todo estuvo minuciosamente revisado, como era de esperar, debido a la presencia del Secret Service. Bush, disfrutando de su día, compartió anécdotas sobre su suegro y su respeto por Argentina. También mencionó haber tenido otra celebración en el avión, donde su esposo le había regalado un elegante juego de joyas.
El vicepresidente argentino, Daniel Scioli, quien no tuvo problemas para comunicarse con ella, participó activamente de las charlas, aunque luego mantuvo en secreto los detalles de la conversación.
El menú del evento se presentó con una obra de Antonio Berni, lo que provocó algún que otro comentario humorístico entre los presentes. Entre las bromas, se preguntaron si esos rostros serios eran los mismos que protestaban afuera.
Enero de 2008
Esa noche, Neustadt y su esposa Adriana llegaron de otro evento, donde tenían compañía de distintos empresarios y economistas. Nombres conocidos en el ámbito político como Samuel Liberman, Manuel Corzin y Miguel Broda compartieron el espacio.
Mientras algunos comentaban la visita de Carlos Slim a Buenos Aires, otros se preguntaban si la presidenta Cristina Kirchner había realizado algún tipo de cambio estético durante su tiempo en el sur, generando especulaciones entre los asistentes.
Además, se debatía si Cristina mantendría una relación más cercana con Estados Unidos, o si, en contraste, se acercaría a la vieja izquierda. Los murmullos eran de preocupación y deseo, entendiendo que su situación política era inestable.
Gente que conocía de cerca la política compartía comentarios sobre el entorno del gobierno y la relevancia de ciertas figuras como Alberto Zannini. En este marco de intrigas y rumores, se buscaba entender la dinámica del poder y los movimientos detrás de las escenas.