Cerraron más de 14.000 empresas en el último año
Se agrava la situación de las empresas en Argentina. En marzo, se perdió un total de 2.011 compañías, un número alarmante según el Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT). En comparación con el año pasado, esto suma 14.203 empresas menos (-2,84%), un descenso que ya lleva 25 meses consecutivos. Este es el retroceso más grande que hemos visto en este período. Además, desde el sector empresarial se hace eco de la necesidad de rebajas impositivas y un ambiente de competencia más justo frente a actores internacionales.
Durante el gobierno de Javier Milei, se reportó una baja aún más pronunciada, con la pérdida de 26.448 empresas. Este fenómeno no solo afecta a la economía, sino que también repercute en el mercado laboral. Se estima que durante este tiempo se destruyeron 216.643 empleos formales en el sector privado, a lo que se suman 22.446 en casas particulares, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Industria y comercio, los más afectados
Analizando la situación por sectores, la industria manufacturera es la más golpeada, con un descenso del 4,5% interanual, lo que representó la desaparición de 2.167 empresas, según Politikon Chaco. Le sigue el comercio, que también sufrió un retroceso del 3,5%, con 5.145 firmas menos en el mercado.
El agro no se queda atrás, con una caída del 2,3% y 1.179 empresas que han cerrado, mientras que la construcción vio un descenso del 2,1%, equivalente a 425 firmas menos. En total, otros sectores también han perdido 5.128 empleadores.
Estos datos revelan un deterioro significativo en casi todos los sectores de la economía formal. La recuperación de la actividad aún no se traduce en generación de empleo ni en la preservación de las empresas.
Por ejemplo, la producción metalúrgica mostró una caída interanual del 5,1% en mayo, un retroceso del 1,4% respecto de abril, acumulando una contracción del 6% en los primeros cinco meses del año. El uso de la capacidad instalada es preocupante, con apenas 39,8%, uno de los niveles más bajos en la historia.
Desde ADIMRA, los industriales están alarmados por el aumento de importaciones de productos metalúrgicos. “Hemos visto un crecimiento de importaciones en los últimos meses, pero esto se debe a una falta de demanda local. Cuando esta se recupere, la competencia con productos importados se reiniciará. Decimos que podemos competir, pero no con países que subsidian sus exportaciones”, explicó Elio del Re, presidente de la entidad.
Con respecto a las empresas, menciona que “se van a ajustar al máximo porque son pymes de capital nacional. Lo último que se quiere hacer es cerrar, no hay un plan B”.
Desde CAME, enfatizan la importancia de una reducción impositiva para mejorar la competitividad ante una disminución de la demanda. Además, solicitaron modificaciones en la ley de Inocencia Fiscal, incluyendo la suspensión de multas y embargos. “La carga impositiva actual ha llevado a un aumento de la informalidad. Si se aumenta la fiscalización, muchos comercios de subsistencia se verían obligados a cerrar”, alertan.
Buenos Aires y Córdoba, principales responsables de la caída
En el análisis territorial, solo una provincia mostró crecimiento interanual en marzo: Neuquén, con un aumento marginal del 0,1%, lo que equivale a 12 empresas más. Las demás provincias experimentaron caídas de distintos grados.
La provincia de Buenos Aires lidera las pérdidas con 4.311 empresas menos que el año anterior, seguida por Córdoba (-2.187) y la Ciudad de Buenos Aires (-1.539).
Estos cuatro distritos concentran casi el 72% de las empresas del país, por lo que su desempeño influye fuertemente en el panorama nacional. Comparado a noviembre de 2023, la situación no ha cambiado: Buenos Aires perdió 5.615 empresas, Córdoba 4.388, Santa Fe 2.993 y CABA 2.909. Entre las provincias más impactadas en términos relativos resalta La Rioja (-17,6%), Catamarca (-12,8%) y Tierra del Fuego (-11,8%).
Con más de dos años de retrocesos y un agravamiento en los últimos meses, la situación de las empresas empleadoras se convierte en una de las señales más preocupantes del mercado laboral y del tejido productivo argentino.