Caída del 31,3% en 2023 y pérdida de más de 22.000 empleos

La crisis de la industria textil en Argentina ya se siente profundamente, reflejándose en la cantidad de empleos perdidos. En febrero, se reportó que uno de cada tres puestos de trabajo en la industria desaparecieron, lo que deja claro que la situación no es favorable.

Un informe de la fundación Pro Tejer indica que la actividad en el sector cayó un 23,3% en comparación con el año pasado. Si miramos dos años atrás, la contracción se eleva al 31,3%. En el primer trimestre de este año, la producción textil bajó un 26,9% respecto a 2026 y un 33,7% frente a 2023. Una clara señal de que las cosas no marchan bien.

Mientras tanto, la industria manufacturera en general ha mostrado un repunte, creciendo un 5% interanual, aunque con una caída acumulada del 2,3%. Es curioso ver cómo dos sectores, aunque conectados, están tan desiguales en sus desempeños.

Impacto en el empleo

Los números del empleo son igual de alarmantes. De acuerdo a datos de la Secretaría de Trabajo, en febrero se perdieron 2.978 puestos en la manufactura, de los cuales 928 pertenecen a la industria textil, la confección, el cuero y el calzado. Desde diciembre de 2023, el sector acumula más de 22.000 empleos eliminados.

Celina Pena, gerente general de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), mencionó que estos números confirman que la recuperación del sector textil aún no se ha afianzado. “La producción sigue en declive, el empleo continúa cayendo y las empresas trabajan a niveles históricamente bajos en cuanto al uso de su capacidad instalada”, afirmó.

Capacidad ociosa y precios en descenso

En otro aspecto preocupante, las fábricas de textiles tan solo operan al 40% de su capacidad instalada, un número que apenas ha cambiado respecto al mes anterior y que está por debajo del año pasado. En contraste, el promedio de la industria general está en un 59%.

Según la Fundación Pro Tejer, estamos viviendo un periodo muy complicado para la cadena de valor del textil y la indumentaria. La caída del consumo interno, ligada a un poder adquisitivo en declive y la pérdida de empleos, se suman a un clima de aprecio cambiario y altos costos que están llevando al sector a una crisis profunda.

En cuanto a las cifras de producción, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado sufrió una caída del 8,9% interanual en marzo, y está 19% por debajo de los niveles de 2023. Como mencionan desde Pro Tejer, estas caídas son persistentes y muy marcadas, especialmente en una cadena de valor que depende tanto del empleo y está compuesta en su mayoría por pymes.

Las ventas aún están débiles, incapaces de recuperar la actividad. Un claro ejemplo de esto fue el Hot Sale de mayo, donde las ventas cayeron cerca de un 10% en comparación con el año pasado.

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Las importaciones y su efecto en el sector textil

La situación se agrava aún más con el ingreso masivo de productos importados, facilitado por la desregulación del comercio y cambios en las políticas macroeconómicas. Según Pro Tejer, en un contexto mundial donde hay exceso de oferta de productos textiles, Argentina se ha convertido en un mercado de destino para estas mercancías, desplazando así la producción local y agravando la crisis del sector.

Las cifras son impactantes: las importaciones de indumentaria crecieron un 79% en cantidad y un 48% en dólares, alcanzando un récord histórico de 23.482 toneladas y USD 333 millones. Además, las confecciones importadas también registraron picos históricos, con aumentos del 55% en cantidad y del 25% en valor.

Ante este escenario, Pro Tejer insta a tomar medidas urgentes para mitigar el impacto, señalando que es fundamental avanzar con estrategias para sostener el empleo y ayudar a las empresas. También resaltan la necesidad de reformas estructurales que incluyan competitividad, alivio fiscal, financiamiento, infraestructura, y la reducción de costos sistémicos que Argentina ha dejado de lado durante demasiado tiempo.

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