Axel Kicillof inicia sesiones en medio de paro y tensiones internas

El gobernador Axel Kicillof tiene una tarde importante por delante, ya que liderará la apertura del 154° período de Sesiones Ordinarias en la Legislatura de Buenos Aires. En este evento, hará un balance de su gestión y no escatimará críticas hacia el rumbo económico del presidente Javier Milei, quien se ha convertido en su principal contrapunto político.

La Asamblea Legislativa es el puntapié inicial del año político en la provincia, y este lunes Kicillof estará en el centro de la escena. La realidad no es sencilla: la provincia enfrenta un panorama financiero complicado. Por primera vez en muchos años, los gremios estatales, incluyendo a los docentes, han decidido ir a la huelga. Este paso no fue fácil, ya que muchos de sus líderes son aliados del gobernador y buscaron evitar la medida hasta el último momento. Además, surge un nuevo desafío por el tensado ambiente interno con La Cámpora.

La sesión está programada para las 17:00 y se llevará a cabo en la Cámara de Diputados. Como manda el protocolo, el gobernador se dirigirá a los 92 diputados y 46 senadores que integran la Asamblea. Este será su primer discurso después del recambio legislativo de diciembre, que dejó a los libertarios como la principal oposición. Este año, a diferencia de los anteriores, no habrá un escenario exterior ni un acto militante posterior al discurso.

Kicillof planea hablar sobre sus logros en áreas como educación, salud, vivienda, seguridad y obra pública, que el Ejecutivo presenta como contrastes al ajuste que impulsa el gobierno nacional. A su vez, profundizará su oposición al programa económico del gobierno de Milei, señalando que este ha generado un incremento en el desempleo, el cierre de empresas, y una caída en el poder adquisitivo. Según él, la apertura a las importaciones está golpeando fuertemente a las pymes bonaerenses.

Una cifra que su equipo menciona con frecuencia es la de 22,2 billones de pesos, que es lo que la administración de Kicillof estima haber perdido desde diciembre de 2023. Esto se debe a recortes de programas, obras paralizadas, deudas y una caída en la recaudación. De esta suma, sostienen que 15,6 billones son deudas que la Nación no ha saldado. En otras palabras, sería la mitad de un presupuesto provincial.

Por otro lado, el paro docente marcará el inicio de clases por primera vez desde 2019. La huelga también incluirá a trabajadores estatales de sindicatos como Suteba, ATE y Udocba, que son parte del apoyo político al oficialismo. La oferta salarial que se considera insuficiente por parte de los trabajadores llevó a esta acción en un contexto de recursos ajustados.

Desde la Gobernación sostienen que se ha restringido el gasto, aunque consideran esenciales las partidas para asistencia alimentaria, insumos hospitalarios y obras públicas, dentro de su estrategia denominada “Provincia escudo” ante las políticas nacionales. Sin embargo, admiten que este enfoque limita el espacio para mejorar salarios y evidencia un “estrangulamiento financiero”.

El hecho de que Ctera convoca a un paro nacional docente para el mismo día da un marco más amplio al conflicto educativo y resalta la delicada situación presupuestaria que enfrenta la gestión de Kicillof.

En términos políticos, se espera que Kicillof hable sobre el tiempo que queda del actual modelo de país. Este discurso también servirá como un mensaje interno al peronismo y un gesto hacia otras oposiciones, sugiriendo que busca ampliar la convocatoria y sumar sectores más allá de su núcleo habitual.

A medida que el contexto político avanza, también se empiezan a ver movimientos dentro de la oficialidad. El 7 de marzo, por ejemplo, habrá un plenario en Buenos Aires de la agrupación Kilómetro Cero, una movida vinculada al ministro de Producción, Augusto Costa, que busca construir una alternativa en la ciudad. El 17 de marzo se presentará en La Plata el Centro de Estudios Derecho al Futuro, coordinado por la exministra de Trabajo bonaerense Mara Ruiz Malec, con la mira puesta en propuestas para 2027.

En cuanto a las tensiones internas, la reciente elección de Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado y de Sergio Berni como titular del bloque oficialista ha evidenciado fricciones entre el cristinismo y el sector de Kicillof. Aunque por ahora no ha habido cambios en el gabinete, sí se ha enfocado la atención en el funcionamiento del Senado, que este año deberá abordar temas clave como la renovación de la Suprema Corte y la discusión sobre el esquema electoral de 2026.

Admiten desde el oficialismo que la correlación de fuerzas en la Cámara alta se definió desde el cierre de listas, pero el acontecimiento refleja las luchas internas por el liderazgo y el control político en la provincia.

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