Aumento del 14% en créditos personales y 40% en jóvenes menores de 24
Este viernes, el Banco Central (BCRA) reveló que la morosidad ha alcanzado un nuevo récord en marzo. Este dato es especialmente alarmante en el ámbito de los créditos personales y las tarjetas, así como en el segmento de los jóvenes menores de 25 años.
Según el informe del BCRA, la tasa de irregularidad en los créditos para familias llegó al 11,5%, la cifra más alta desde 2004. Para ponerlo en perspectiva, en octubre de 2022, esta cifra era del 2,5%. Es un aumento que nadie esperaba.
En particular, se destaca que la morosidad en préstamos personales se disparó al 14,2%. Esta situación refleja las dificultades que enfrentan muchos hogares para cumplir con sus deudas, un fenómeno que ayuda a explicar el porqué de las altas tasas de interés para estos tipos de financiamiento. En los últimos meses, la tasa promedio fue del 67% anual, mientras que la inflación esperada ronda el 30%.
Por otro lado, el segundo tipo de morosidad más elevado corresponde a las tarjetas de crédito, con un 11,7%. En cuanto a los créditos prendarios e hipotecarios, aunque las cifras son más bajas (6,9% y 1,4% respectivamente), también muestran un deterioro en comparación a meses anteriores.
Entre las empresas, la morosidad se situó en un 3,1% en marzo, un número que, aunque es bajo en comparación con las familias, ha crecido respecto a finales de 2022, cuando era solo del 0,7%. Sectores como la construcción y el comercio están más afectados, con tasas del 5,9% y 4,6%.
La morosidad, un problema de origen macro
Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro), destacaron que la morosidad en los hogares no es solo un problema individual, sino que resulta de un amplio contexto económico. Se mencionan tres factores que están erosionando la capacidad de pago de las familias: la caída de los salarios reales, el aumento de costos fijos por encima de la inflación, y el crecimiento del desempleo.
En primer lugar, el Bapro sostiene que “el salario real y su evolución esperada es el principal determinante de la mora”. A pesar de que hubo una mejora del 15% en el poder adquisitivo de los trabajadores formales entre principios y finales de 2022, muchos hogares se encontraron con consumos que luego no pudieron cubrir.
Por otro lado, los ingresos han caído en 11 de los últimos 15 meses, sumado a la dificultad de refinanciar préstamos por el aumento de tasas en el segundo semestre de 2023. Esto ocurrió precisamente después del ajuste en las tarifas de servicios públicos, lo que provocó que el ingreso disponible de los trabajadores se redujera en un 13,2% para quienes no reciben subsidios, y en un 11,7% para quienes sí.
Además, el aumento del desempleo ha empeorado la situación. El informe menciona que, entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, la morosidad creció más en las provincias donde se perdieron más trabajos, como Santa Cruz y Tierra del Fuego. También se nota que es un problema más grave para los jóvenes de entre 18 y 24 años, un grupo duramente golpeado por el desempleo.
La morosidad ya afecta a 6,3 millones de argentinos, aunque desde el BCRA prevén mejoras
Estos datos muestran que el aumento de la morosidad no se debe tanto a una “falta de educación financiera”, como algunos han intentado argumentar, sino que responde a una situación macroeconómica que ya impacta a 6,3 millones de personas en el país.
Esta semana, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que varios bancos ya reportan mejoras en sus indicadores de morosidad. Sin embargo, también dejó claro que no se destinarán recursos del Estado para solucionar estos problemas particulares.