Aumento continuo en préstamos personales alcanzó el 14% en febrero

La morosidad en el sistema financiero argentino ha llegado a nuevos picos en febrero de 2026, en un contexto donde el crédito y el consumo siguen debilitados. Es un tema que viene preocupando a muchas familias, ya que la situación empeoró por 16 meses consecutivos. Las cuentas de préstamos personales y tarjetas de crédito son las que más duelen.

Según el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad del crédito privado subió a 6,7%, lo que significa un aumento de 0,3 puntos respecto a enero y un alarmante salto de 4,9 puntos en comparación con el año pasado.

Si observamos más de cerca, el panorama es bastante complicado. La morosidad de las familias alcanzó el 11,2% en febrero, lo que refleja una tendencia creciente ligada a los ingresos reales que van en descenso y a la pausa en el crecimiento del crédito al consumo. Por el lado del financiamiento a empresas, aunque la morosidad es más baja, también se encuentra por encima de los niveles de un año atrás, marcando un 2,9%.

¿Qué tipo de deuda está afectando a los hogares y empresas?

Este panorama de morosidad familiar ha ido en aumento durante el último año y ha saltado de 2,9% en febrero de 2025 a 11,2% actualmente. Esto muestra la presión constante sobre la capacidad de pago de las familias. Los préstamos personales están en la mira, con una morosidad del 13,8%, y las tarjetas de crédito no se quedan atrás, alcanzando el 11,6%.

Además, los créditos prendarios han subido a 6,8% y los hipotecarios, aunque un poco más estables, también registran un aumento, llegando a 1,4%. Un dato preocupante es que el segmento “otros”, normalmente de mayor riesgo, se disparó a un alarmante 34,4%.

En el caso de las empresas, aunque la morosidad sigue en niveles históricamente bajos, se está observando un aumento. La morosidad pasó de 0,8% en febrero de 2025 a 2,9% en febrero de 2026, con los mayores incrementos en adelantos (3,1%) y documentos (2,5%). Por otro lado, los créditos garantizados con prendas alcanzaron el 3,9%, mientras que los préstamos ligados al comercio exterior se mantuvieron stables (0,6%).

Los bancos amplían su exposición, pero cae la demanda de crédito

Por otro lado, el sistema financiero ha ampliado ligeramente su exposición al sector privado, alcanzando el 44,4% del activo total, aunque este aumento se debe más a la caída del peso por la devaluación que a una expansión real del financiamiento.

En cuanto a la situación del crédito, notamos que los estándares para empresas se han endurecido mucho en el primer trimestre y la demanda ha caído en todos los segmentos. Esta caída también se ve reflejada en los hogares, especialmente en lo que respecta a tarjetas de crédito y créditos hipotecarios.

¿Cómo afecta esto al consumo?

Todo este contexto tiene un impacto directo en el consumo. Hay algunas mediciones que indican pequeñas mejoras mensuales en marzo, pero en comparación con el año anterior, el consumo sigue en números rojos, con caídas de hasta 2,6%. A pesar de las declaraciones de algunos funcionarios sobre un “récord de consumo”, la realidad nos muestra una dinámica muy diversa, donde ciertos bienes durables y el turismo están impulsando la actividad, mientras que el consumo masivo sigue débil.

El economista Ricardo Arriazu advierte que gran parte del repunte reciente se financió a través de crédito, especialmente en rubros como autos y viajes, lo que aumenta la presión sobre las capacidades de pago de los hogares. Esto se traduce en un crecimiento de la morosidad justo cuando el crédito a familias dejó de crecer a fines de 2025.

La morosidad en aumento, un freno en la demanda de crédito, y la debilidad del consumo masivo configuran un escenario donde el sistema financiero, aunque mantiene altos niveles de cobertura, enfrenta un deterioro en la calidad de su cartera que podría continuar en el tiempo.

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