Aumentan rumores sobre la salida de Julio Manco de FAdeA

La abogada Carolina Coler, representante del Ministerio de Defensa, se plantó en la asamblea para defender que se aplace la discusión sobre el futuro de la gestión de FAdeA. El Estado, que posee el 99% de las acciones, está en la mira, y la decisión de Coler muestra que aún no hay claridad sobre quién liderará la empresa.

Poco después, se comenzó a comentar sobre la “actitud renunciante” de Manco, el presidente de la empresa. Se conoció una carta de él, fechada el 21 de mayo, donde alegaba “razones personales” para alejarse del cargo. Sin embargo, todo indica que su decisión no se reduce a esta carta. Antes de eso, parece haber tenido un fuerte cruce con Mario Katzenell, quien es el responsable de la política industrial en defensa. Esta discusión, bastante dura, habría afectado su relación y consolidado su intención de dejar la empresa.

Denuncias internas y presiones

A la tensión política se sumaron demandas de algunos empleados de la fábrica. En las últimas semanas, Manco fue mencionado en varias denuncias relacionadas con decisiones de gestión y procedimientos, que ya están en manos de la justicia. Parte de esas denuncias fueron enviadas a la Oficina Anticorrupción, y la Sindicatura General de la Nación también se involucró, aumentando la presión sobre Manco.

Sin embargo, quienes impulsaron las denuncias now dicen que este proceso se ha estancado. Algunos empleados creen que esto se debe a la actitud de Julia Enríquez, quien se encarga de Asuntos Legales y Ética, y que no ha mostrado el interés necesario para que las denuncias avancen. Esta situación ha debilitado aún más la posición de Manco y generado un clima de incertidumbre en FAdeA.

Curiosamente, el documento de renuncia de Manco también contenía una evaluación detallada de su gestión, lista de logros y acuerdos. Aunque, dentro de la empresa y entre expertos, muchos consideran que estos logros no se traducen en ingresos concretos. “No entró un solo dólar”, dicen algunos proveedores.

Un momento delicado para el Gobierno

La posible salida de Manco representa un desafío político tanto para él como para el Gobierno. Su nombramiento fue impulsado por Diego Chaher, el titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, y ahora su continuidad es una carga: sostener a Manco significa afrontar un desgaste de gestión, mientras que reemplazarlo podría significar asumir una gran responsabilidad política.

Juegos de poder en FAdeA

La incertidumbre ha creado un espacio en el que distintos lobbistas intentan posicionar a sus candidatos dentro de FAdeA. El jefe de la Fuerza Aérea Argentina, el brigadier general Gustavo Valverde, es uno de los más activos, impulsando a candidatos como el ex capitán Guillermo Ballesteros. Sin embargo, su historia en Aerolíneas Argentinas presenta antecedentes que podrían jugar en contra de su postulación.

Por otro lado, la Fuerza Aérea ya cuenta con representación en la dirección de FAdeA, pero su historia también está marcada por situaciones complicadas. Recientemente, decidieron externalizar un servicio que podrían haber realizado internamente, lo que generó malestar en los trabajadores de la planta.

Esta decisión, que parece contradictoria, ha sido vista como un signo negativo por muchos en FAdeA, especialmente cuando el Gobierno intenta fomentar la recuperación económica de la empresa. Con los recursos internos sin acceso a contratos considerados vitales, la situación se complica.

Esta serie de denuncias, luchas internas y la presión política ideal plantea por qué la asamblea optó por diferir una decisión inmediata. Se percibe que la continuidad de Manco está en juego, y cualquier reemplazo abriría un debate más amplio sobre quién controlará una compañía fundamental para la defensa y la industria aeronáutica nacional.

Por ahora, no hay certezas. Sin embargo, en los pasillos de FAdeA y en el ámbito de Defensa, se coincide en que la crisis ha llegado a un punto crucial y las decisiones sobre la dirección de la empresa podrían acelerarse en los próximos días.

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