Alerta por el nivel del GBA, ¿el pico ya ha pasado?

El aumento de la morosidad en el conurbano bonaerense es significativo, superando ampliamente los niveles de crisis que se vivieron en 2019 y 2021. En este contexto, la situación del Gran Buenos Aires alcanza una zona de alto riesgo crediticio. Para ponerlo en perspectiva, el nivel de morosidad aquí es un 48% más alto que en la Ciudad de Buenos Aires y 58% por encima del interior de la provincia.

Los especialistas advierten que esta caída en sectores clave impacta directamente la cadena de pagos, afectando no solo a las empresas, sino también a los trabajadores. Además, el clima de pesimismo que prevalece acerca de la situación económica hace que la gente esté menos dispuesta a cuidar su salud financiera, priorizando el gasto cotidiano. De este modo, muchos coinciden en que dejar el ajuste solo en manos del “mercado” podría empeorar la exclusión financiera en el futuro.

El análisis de Santiago Bausili sobre el aumento de la mora

Santiago Bausili, presidente del Banco Central, explicó el contexto detrás del aumento de la morosidad y lo asoció con la reactivación del crédito. “Si no hay crédito, no hay mora. Cuando aumentó el crédito, apareció la mora”, comentó en la Expo EFI que se llevó a cabo recientemente.

En su discurso, también mencionó cómo los bancos tuvieron que actualizar sus bases de datos y la historia crediticia de sus clientes, algo conocido como scoring. Al principio, muchos préstamos se otorgaron “a ciegas”, lo que complicó la situación.

Continuando con su análisis, Bausili habló sobre el informe del BCRA, donde se menciona que el aumento de la morosidad empezó en la segunda mitad del año pasado y se centró principalmente en los créditos personales. Aunque la morosidad sigue siendo un tema preocupante, él aseguró que ya se están viendo señales de mejora en los últimos meses. “El nivel de deterioro en las carteras se desacelera”, afirmó, y los datos de marzo y abril muestran un panorama más alentador.

Los bancos aseguran que el pico habría quedado atrás, pero el crédito depende de la macro

A medida que avanzaba la Expo EFI, ejecutivos del sector financiero coincidieron en que el momento más álgido ya habría pasado. Si bien hay signos de estabilización en la morosidad, todos enfatizan que la reactivación del crédito depende de una mejora sostenida en el entorno macroeconómico.

Leandro Martínez, del Banco Provincia, comentó que el sistema está en una transición hacia niveles de riesgo más normales. “El crédito minorista aún presenta altos niveles de morosidad, pero estamos regresando a una etapa más equilibrada”, aseguró. En este sentido, subrayó la importancia de fomentar el crédito al consumo.

Desde otra perspectiva, Silvio Margaria, de Comafi Bursátil, se centró en los rezagos estructurales del sistema financiero argentino. Al comparar con países vecinos que gozan de estabilidad y baja inflación, enfatizó que en Argentina, el financiamiento al sector privado apenas ronda el 10% del PBI, un número que limita el crecimiento del sistema financiero. “Mientras no haya estabilidad, los bancos tienden a ser más cautelosos”, concluyó.

Las familias, en el centro del problema

Los últimos datos del BCRA muestran que el deterioro crediticio se concentra sobre todo en los hogares. En febrero, la morosidad del crédito al sector privado llegó al 6,7%, un aumento notable en comparación con meses anteriores.

Las familias son las más afectadas, con un índice de morosidad que llegó al 11,2%, marcando 16 meses consecutivos en alza. Hace un año, este porcentaje era solo del 2,9%, un cambio que evidencia la pérdida de poder adquisitivo y la disminución del crédito al consumo.

Desglosando por tipos de préstamos, los personales tienen la mayor morosidad, tocando el 13,8%, seguidos por las tarjetas de crédito, que están en 11,6%. También hay incrementos en los créditos prendarios, que alcanzan el 6,8%, mientras que los hipotecarios se mantienen más estables, aunque con un ligero aumento, llegando al 1,4%. Por otro lado, el segmento más riesgoso, conocido como “otros”, ha escalado a 34,4%.

Contrastando con la situación de los hogares, el financiamiento a empresas es más moderado, aunque también en aumento. La irregularidad en estos créditos aumentó del 0,8% en febrero de 2025 al 2,9% en febrero de 2026.

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