advierten que el puerto de mar del plata pierde competitividad

La situación del Puerto de Mar del Plata ha vuelto al centro del debate en el mundo empresarial. Dos directores de TC2, Emilio Bustamante y Alberto Ovejero, publicaron una carta abierta donde critican el rumbo actual del puerto y piden cambios en su gestión. Ellos expresan su preocupación de que, sin una planificación adecuada, el puerto podría perder su importancia como plataforma logística en la región.

En su carta, subrayan que la terminal fue diseñada originalmente para múltiples usos, enfocándose en las exportaciones de la región. Sin embargo, con el tiempo, se ha especializado casi exclusivamente en actividades pesqueras, lo que ha afectado su competitividad. La misma carta recuerda que la ley de 1909, que autorizó su construcción, lo definía como salida para la producción local y de los partidos aledaños, un concepto similar al actual hinterland logístico.

A lo largo del siglo XX, ese perfil se consolidó. En los años setenta, más del 80% de la pesca nacional y el 95% de la pesca bonaerense pasaban por sus instalaciones, llevando a una gestión enfocada solamente en ese sector. Pero con el traslado de recursos hacia el sur y las inversiones en puertos patagónicos, la situación cambió y el puerto quedó sin una estrategia que le permita diversificarse frente a esta nueva realidad.

De puerto multipropósito a terminal especializada

La infraestructura en algún momento tuvo una capacidad de granel importante. En 1966, se autorizó la construcción de silos y elevadores que podían almacenar 25.000 toneladas, volviéndose el tercer puerto granelero del país. Sin embargo, la falta de atención a otras actividades en los años noventa hizo que esa oportunidad se perdiera frente a otros puertos.

Para Bustamante y Ovejero, el problema no es solo de historia, sino también de estrategia. Ellos destacan que la transferencia de los puertos nacionales a las provincias en 1992 profundizó el enfoque pesquero. A pesar de los cambios en el sector, las autoridades siguen priorizando este modelo.

Desde 2000, el crecimiento industrial en la región, con polos productivos en ciudades cercanas, ha reavivado la necesidad de tener una terminal de contenedores moderna y multimodal. En 2017 y 2018, la empresa presentó iniciativas privadas para ampliar la infraestructura, pero esas propuestas nunca fueron evaluadas y se optó por una licitación que resultó fallida.

Inversiones frenadas y riesgo logístico

Uno de los puntos clave de la carta es la inseguridad jurídica. Los directivos señalan que la terminal opera con permisos precarios desde hace más de dos décadas, lo que dificulta la planificación de proyectos a largo plazo. Ellos enfatizan que “sin seguridad jurídica no hay inversiones ni empleo”, una situación que desalienta a navieras y exportadores.

La carta critica también algunas decisiones de política portuaria. Observan que mientras los emprendedores no productivos obtienen concesiones amplias, la terminal sigue bajo un esquema transitorio que pone en riesgo la llegada de líneas marítimas. Mencionan la salida de navieras como MSC y CMA CGM, lo que ha afectado la conectividad internacional.

Otro tema importante es el uso del suelo portuario. Los directores advierten sobre la tendencia a destinar terrenos estratégicos a la construcción inmobiliaria y afirman que “un puerto que no se puede expandir no tiene futuro”. Esto no solo tiene repercusiones logísticas; más de 500 trabajadores, tanto directos como indirectos, dependen de la actividad de contenedores y carga general. Si se mantiene el esquema actual, podría haber un impacto negativo en el empleo.

La carta también menciona las tensiones dentro del sector pesquero, que no ha apoyado proyectos de inversión en cargas generales, a pesar de que estos podrían beneficiar sus propias exportaciones. Asimismo, advierten sobre la “sangría” de contenedores que se transportan en camiones hacia terminales del AMBA o a puertos en Brasil, trayectos de más de 3.000 kilómetros que solo elevan costos y riesgos viales.

Además, se mencionan oportunidades no aprovechadas, como el desarrollo de la industria de cruceros. Esta iniciativa podría tener un impacto inmediato en el comercio, la hotelería, la gastronomía y el transporte, además de poner a Mar del Plata en el mapa internacional.

En su última parte, el documento señala que el debate va más allá de una terminal específica, tocando el modelo portuario nacional. Los firmantes argumentan que la reciente intervención estatal en el puerto de Ushuaia demuestra que el esquema actual está agotado y sugieren avanzar hacia un sistema que incluya una mayor participación privada para fomentar inversiones y modernización.

La advertencia final de la carta resume la preocupación de los empresarios: el puerto de Mar del Plata es fundamental para la economía regional, pero su futuro dependerá de decisiones estructurales. Sin correcciones a las condiciones actuales, el principal nodo marítimo de la ciudad podría perder su potencial tanto productivo como logístico.

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