Productor de Hollywood acusado de un esquema Ponzi de 100 millones
Jason Cloth, un financiero conocido por su trabajo como productor ejecutivo en películas como Joker, Babylon y Ghostbusters: Afterlife, enfrenta graves acusaciones en Chicago. Se le acusa de liderar un esquema de fraude por 100 millones de dólares, lo que podría tener grandes repercusiones para él y sus inversores.
A sus 60 años, Cloth se encuentra bajo la mira por siete cargos de fraude electrónico. Según la Fiscalía, supuestamente engañó a los inversionistas sobre cómo se utilizaría su dinero. En lugar de destinarlo a proyectos cinematográficos y una plataforma de videojuegos como prometió, terminó usando esos fondos para saldar deudas en un proyecto inmobiliario en Canadá. Un verdadero lío.
El martes pasado, Cloth fue arrestado en Los Ángeles, un giro inesperado en su carrera. Mientras tanto, varias demandas de inversores lo acusan de haberse apropiado indebidamente de su dinero. Hay un caso en Chicago donde un grupo sostiene que perdió 80 millones de dólares, que debían financiar Ghostbusters: Afterlife, Monkey Man y otras producciones.
Un abogado de Chicago, Alexander Loftus, destacó que “esto no es algo nuevo para Cloth”. Su estrategia parece haber sido la de siempre: usar el éxito de una película para atraer fondos para otra, sin mencionar que había inflado las cifras de venta de entradas. “Siempre usa el nuevo proyecto para saldar la deuda del anterior”, sostuvo.
En 2023, la empresa de Cloth, Creative Wealth Media Finance, se declaró en bancarrota en Canadá. La Comisión de Valores de Ontario explicó que había recaudado unos 500 millones de dólares de inversores en EE. UU. y Canadá durante la última década. Pero lo que más les preocupa es que parece haber desviado dinero destinado a cine y televisión hacia otros proyectos.
En un detalle interesante, se supo que Cloth otorgó préstamos sin garantía por 50 millones de dólares a un promotor inmobiliario en Kingston, Ontario. Este promotor podría estar en serios problemas, ya que los préstamos aún no se han reembolsado.
La situación de Cloth se complicó aún más después de un juicio civil en West Palm Beach, Florida, en 2024. Fue condenado a pagar 19,6 millones de dólares a un inversionista. Lo curioso es que Cloth no se presentó al juicio, alegando que no podía representarse a sí mismo porque planeaba asistir al Festival de Cine de Cannes.
Actualmente, la acusación formal busca recuperar 12,25 millones de dólares de Cloth. Cada cargo de fraude electrónico podría acarrear hasta 20 años de prisión. Y para colmo, el FBI en Chicago está buscando a otras víctimas de sus acciones. Con tantos giros y aparentemente un mundo lleno de promesas, lo que está sucediendo con Cloth es un recordatorio de lo intrigante y, a la vez, peligroso que puede ser el mundo del cine y las finanzas.