Más de 20.000 evacuados en el verano europeo
Una ola de incendios está arrasando el sur de Europa, y la situación más crítica se registra en Francia. Aquí, miles de personas han tenido que evacuar zonas turísticas debido a las llamas, que siguen fuera de control. Pero no solo Francia está sufriendo; España e Italia también se enfrentan a una de las temporadas de incendios más duras de los últimos tiempos.
Hasta ahora, se han quemado 44.000 hectáreas en Francia, donde han perdido la vida dos bomberos en los operativos de rescate. La temporada comenzó con fuerza y, según datos del sistema europeo Effis, 2026 ya es el segundo año con mayor área afectada por incendios en la Unión Europea desde que se empezó a llevar un registro.
En el sur de Francia, los equipos de Emergencias luchan contra dos incendios significativos. El más grave se ubica en Le Porge, cerca de Burdeos, donde ya se han consumido 3.400 hectáreas. La prefecta de Gironda, Sophie Brocas, ha confirmado que cerca de 700 bomberos, apoyados por aviones hidrantes, están trabajando intensamente para controlar la situación.
La evacuación de aproximadamente 20.000 personas, entre residentes y turistas, se realizó de manera preventiva. Un vecino de 69 años, Patrick Martineau, compartió su experiencia: “Los gendarmes vinieron a tocar puerta por puerta. El fuego estaba a 500 metros. Es surrealista”. Esa tensión y miedo se sienten en toda la comunidad.
El segundo gran incendio está afectando al departamento del Var, donde ya se han consumido 2.500 hectáreas y más de 300 personas han tenido que dejar sus hogares. Las condiciones climáticas desfavorables, como las altas temperaturas y la sequía, contribuyen a la rápida propagación del fuego. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, mencionó que desde enero se han registrado más de 12.500 incendios en todo el país.
Este tipo de escenarios también se vive en España e Italia, que están lidiando con el mismo problema de sequía y alta temperatura. La situación es crítica y los esfuerzos para controlar los incendios llevan a muchas personas a evacuar y a bomberos a poner en riesgo sus vidas por la seguridad de los demás.
Es un momento desafiante, y todos en la región están sintiendo la presión de esta ola de calor y fuego. La naturaleza exige atención y respeto, y es fundamental que se tomen medidas adecuadas para prevenir que estas tragedias sigan ocurriendo.