El Gobierno acelera procesos y detalla próximos pasos

El ministro de Economía, Luis Caputo, ha colocado las privatizaciones en el centro de la estrategia financiera del Gobierno. Hace poco, presentó un programa de financiamiento para 2026 y 2027, donde se anticipa que esperan recaudar u$s2.300 millones a través de la venta de activos estatales. Este dinero se destinará a fortalecer el pago de la deuda en un año electoral. Pero, ¿cuál es el impacto en las finanzas y cómo van los procesos de venta?

El esquema establece que se espera ingresar u$s800 millones en 2026 y u$s1.500 millones en 2027. A esto se le sumarán otras fuentes de financiamiento, como la emisión de deuda en el mercado local, préstamos de organismos internacionales y otras medidas del programa financiero oficial. Según el equipo económico, buscan cubrir los compromisos de deuda sin depender de emisiones internacionales, mientras trabajan en reducir el riesgo país y recuperar el acceso a créditos en mejores condiciones.

Entre los activos que se contemplan para la venta aparecen AySA, Belgrano Cargas, Intercargo y las centrales termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano. Sin embargo, cada proyecto avanza a su propio ritmo.

AySA, la privatización más avanzada

AySA es la principal apuesta del Gobierno para este 2026. Este año, fue declarada “sujeta a privatización” mediante la Ley Bases, y se avanzó con un nuevo decreto que permite transferir el 90% del capital accionario. En las últimas semanas, hubo avances significativos. Se prevé abrir ofertas a fines de agosto. Además, el Gobierno apeló una medida cautelar de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires que había detenido temporalmente la privatización. Se cree que esta decisión judicial no afectará el cronograma, ya que está vinculada a una normativa de alcance federal.

La licitación se realizará sin precio base. Se exige que el comprador tenga experiencia en gestión de sistemas de agua y saneamiento. Se permite la participación de consorcios, pero se excluyen empresas controladas por gobiernos extranjeros, aquellas sancionadas o en quiebra.

La privatización se hará en dos etapas: primero se venderá al menos el 51% a un operador estratégico, y luego se colocará el resto de las acciones en el mercado. AySA presta servicios en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano, logrando más del 85% de cobertura en agua potable y 70% en saneamiento.

Belgrano Cargas, próximo a salir a licitación

El Belgrano Cargas también avanza a buen ritmo. Los pliegos están en revisión final y solo falta la firma de Caputo para su publicación. Una vez listos, se abrirá un plazo de cerca de 90 días para ofertas, con la meta de adjudicar la concesión antes de fin de año.

La licitación se dividirá en tres procesos: administración de vías, talleres y material rodante. Se implementará un sistema de acceso abierto, permitiendo que diferentes operadores usen la red ferroviaria pagando un canon. Este proyecto ha generado un gran interés, especialmente entre grandes exportadoras de granos, aunque requerirá inversiones de cientos de millones de dólares para modernizar la infraestructura.

Por otro lado, el caso de Intercargo es diferente. La licitación del 25 de julio se declaró desierta, ya que no hubo ofertas válidas. Ni un interesado cumplió con los requisitos fijados para quedarse con esta empresa estatal, que opera en los principales aeropuertos.

En cuanto a las centrales General San Martín y Manuel Belgrano, el proceso aún está en sus primeras etapas. Los equipos están trabajando en la documentación necesaria para lanzar las licitaciones en los próximos meses.

Por su parte, Nucleoeléctrica Argentina (NASA) tiene un decreto que permite la privatización parcial del 44% del capital, aunque el proceso se detuvo momentáneamente tras cambios en la dirección de la empresa.

Finalmente, está en proceso la venta de Metrogas por parte de YPF, la cual tiene un 70% de participación en la distribuidora. Después de recibir ofertas de 13 empresas, el proceso está en la etapa de due diligence y podría concretarse en 2026, siempre que obtengan las aprobaciones necesarias.

En este contexto, parece que AySA y Belgrano Cargas son las privatizaciones con más chances de cerrarse antes de fin de año. Aunque hay que tener en cuenta que cualquier solicitud de prórroga o demoras administrativas podría mover el cronograma, pero no de forma significativa.

Los objetivos de Luis Caputo detrás de las privatizaciones

Este dinero no es un detalle menor. Las privatizaciones son parte de la estrategia que busca cubrir los vencimientos de deuda de 2026 y 2027 sin tener que recurrir a los mercados internacionales con tasas de interés altas. Los ingresos de la venta de activos se complementarán con refinanciamiento en pesos, financiamiento de organismos multilaterales y otras fuentes de recursos.

Sin embargo, el papel de las privatizaciones va más allá de lo financiero. También son vitales para la salud fiscal. Un informe reciente muestra que los ingresos por ventas de activos han sido clave para sostener el superávit durante el primer semestre del año.

Entre enero y junio, el superávit primario cayó 26,9% y el financiero 61,5%. Sin embargo, sin los ingresos extraordinarios de las privatizaciones, el daño hubiera sido mayor: se estima que el superávit primario habría caído 37,6% y el financiero un 88,7%.

Esto explica por qué las privatizaciones se han vuelto una pieza clave del programa económico. Con gran parte del ajuste de gasto ya hecho, el margen para seguir recortando es cada vez más estrecho. Solo algunos rubros, como subsidios energéticos, transferencias a universidades y asignaciones, han crecido de forma real, mientras que otros han registrado caídas significativas.

Así que, en este escenario, la venta de activos busca no solo generar dólares para la deuda, sino también mantener el equilibrio fiscal sin profundizar ajustes que puedan afectar más la economía y la recaudación.

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