China desmiente acusaciones de injerencia electoral de Trump
China salió al paso de las recientes acusaciones que Donald Trump hizo sobre una supuesta intervención de su país en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020. El gobierno de Xi Jinping se pronunció enfáticamente, calificando los señalamientos de “acusaciones infundadas” y negando cualquier tipo de interferencia en el proceso electoral estadounidense.
Durante una conferencia de prensa en Pekín, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, reiteró que “no tenemos interés en interferir en las elecciones de Estados Unidos y nunca lo hemos hecho”. Esta postura busca despejar las dudas que se han levantado a raíz de las afirmaciones de Trump.
El expresidente, en un discurso desde la Casa Blanca, aseguró que su administración iba a presentar pruebas y documentos que respaldarían sus alegaciones de un “fraude electoral” en los comicios de 2020, en los que fue derrotado por Joe Biden. Trump fue contundente sobre su argumento: según él, China llevó a cabo “la mayor vulneración de datos electorales de la historia”, al acceder a los registros de 220 millones de votantes estadounidenses.
El vocero chino no esquivó el tema de la próxima visita de Xi Jinping a la Casa Blanca, que está programada para septiembre. En lugar de entrar en especulaciones, volvió a hacer un llamado a Estados Unidos: “Instamos a dejar de convertir a China en un tema en sus elecciones y a hacer algo que sea positivo para las relaciones”.
Al respecto, Trump sostuvo que su nuevo conjunto de documentos revela cómo, a lo largo de los años y por medio de diversas maniobras, China logró obtener información crítica sobre votantes en Estados Unidos. Además, destacó que la inteligencia estadounidense había detectado que “los datos de decenas de millones de votantes en 18 estados habían sido comprados o hackeados por China”, implicando, a su juicio, una manipulación de gran escala.
Sin embargo, estas acusaciones contrastan con un informe de 2021 de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos que no encontró evidencia de que ninguna potencia extranjera alterara la estructura técnica de las elecciones de 2020, un detalle que fue rápidamente destacado por miembros del Partido Demócrata.