El sector alerta: no hay luz al final del túnel
Los restaurantes y bares en Argentina están enfrentando tiempos difíciles, y eso lo sabemos todos. La situación actual ha generado cambios en los hábitos de consumo, y desde hace un tiempo, se observa cómo las cartas se adaptan a la nueva realidad. Menús ejecutivos, promociones con tarjetas y otras iniciativas están intentando captar a los clientes que, aunque siguen saliendo, son más cuidadosos con sus gastos.
El panorama no es alentador. Las pizzerías y bodegones se están defendiendo mejor en esta crisis, ya que ofrecen porciones generosas y un excelente equilibrio entre precio y calidad. En contraste, los restaurantes de alta cocina y aquellos con propuestas más especializadas están notando una baja en su afluencia. Aunque a veces se ven llenos, el gasto por visitante ha disminuido. La gente está alineando su presupuesto: ahora en lugar de un buen vino, puede que se conforme con un postre para compartir.
Un detalle que ha afectado el consumo es el horario de los partidos de la Selección Argentina en el Mundial 2026. Muchos decidieron quedarse en casa a disfrutar del partido, en lugar de salir a cenar. Esta tendencia, que se nota desde el año pasado, se intensificó en los últimos meses. La venta de restaurantes y bares ha caído, especialmente aquellos que dependen del turismo, ya que muchos visitantes optan por disfrutar de sus comidas en la comodidad de su hogar o en reuniones más íntimas.
Sin embargo, a pesar de estos desafíos, es importante destacar que la gastronomía tiene un impacto significativo en la generación de empleo privado. Por eso, las voces del sector insisten en que no se puede analizar la economía solo desde los números fiscales. La carga tributaria pesa mucho. Aunque no se observan cierres masivos, muchos pequeños locales luchan para mantenerse a flote, recortando costos y ad hoc a los cambios del mercado.
### Una actividad clave para el empleo
La gastronomía no solo es importante por la variedad de lugares que brinda a los comensales, sino también por su potencial de generar trabajo. Daniel Prieto, desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), enfatiza que se necesita una revisión de las políticas tributarias, ya que muchas empresas enfrentan grandes dificultades ante la presión fiscal.
Muchos propietarios están lidiando con embargos en sus planes de pago y reconocen que la crisis afecta a todos. No esperan moratorias, pero sí la posibilidad de revisar mecanismos de embargo que podrían evitar la pérdida de capital vital para operar. La realidad es que no pueden simplemente cerrar las puertas; necesitan que sus negocios sigan abiertos para mantener las fuentes de trabajo.
### Efectos del turismo en la gastronomía
El descenso del turismo también ha impactado negativamente en la rentabilidad de los locales gastronómicos. Barrios en Buenos Aires, donde el turismo representa una porción considerable de las ganancias, están viendo reducciones de hasta el 50% en sus ingresos. La situación resulta compleja, puesto que desde la perspectiva de los turistas extranjeros, Argentina sigue siendo atractiva. Sin embargo, para los argentinos, la situación económica deja mucho que desear debido a la pérdida de poder adquisitivo.
A pesar de todo, hay esperanzas para la temporada de invierno, aunque los pronósticos son moderados. Muchos locales esperan un nivel aceptable de ocupación, pero el gasto será más bajo que en años anteriores. El clima no ha ayudado, y la mente de muchos sigue centrada en el Mundial.
### Costos y rentabilidad
Por si fuera poco, los costos fijos están subiendo constantemente. Alquileres en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para negocios gastronómicos son exorbitantes, superando los $4.000.000 al mes. Además, los precios de los insumos han aumentado, lo que complica aún más la rentabilidad. Por ejemplo, se ha visto un aumento del 30% en el precio de la carne en solo tres meses, forzando a los establecimientos a ajustar precios en un contexto donde los consumidores son más reticentes a aceptar esos incrementos.
La presión es tal que muchos empresarios se vieron obligados a reducir personal, a pesar de que el recurso humano es esencial para el sector. En este marco, no solo se necesita una mejora en la competitividad a través de herramientas fiscales, sino también medidas que ayuden a recuperar margen de ganancia.
Dicho de otra forma, a pesar de las proyecciones optimistas en la macroeconomía, la experiencia diaria de los trabajadores y propietarios de la gastronomía cuenta otra historia. Las mesas pueden estar ocupadas, pero los cheques son significativamente más bajos y los consumidores priorizan cada centavo.