El avance económico de China sin interés hegemónico
China avanza sin armas, pero en el ámbito económico tiene un poder impresionante. Hoy en día, este gigante asiático cuenta con 400 millones de personas en su clase media. Para ponerlo en perspectiva, es como si tuviéramos dos Estados Unidos en términos de sectores medios. En una década, se espera que esa cifra se duplique, llevando a China a ser el centro del consumo global. Actualmente, es también el principal fabricante del mundo. Esto significa que todos queremos venderle más a China, y el mercado se inunda de productos provenientes de allí.
Este crecimiento no se basa en lo bélico, sino en el comercio y en financiar infraestructura. Es interesante notar que, a diferencia de otros países, China no busca establecerse como una potencia hegemónica.
Relación con América Latina
China ha sido clara en sus intenciones hacia América Latina, especialmente en lo que respecta a alimentos. Su famoso Libro Blanco de 2016 y su actualización en 2025 marcan la pauta: busca alimentos, minerales estratégicos y comercio. El tema es que, hasta ahora, los países latinoamericanos no han respondido con una estrategia propia. En resumen, no tenemos claro qué queremos de China.
Cada país en la región tiene su propia dinámica con el gigante asiático. Por ejemplo, Uruguay ha fortalecido la relación con China, incluso a pesar de los cambios de gobierno. Chile, con Sebastián Piñera, hizo lo mismo, manteniendo buenas relaciones con EE. UU. Mientras tanto, China se ha convertido en el principal socio comercial de la mayoría de los países de la región, lo que ha generado preocupación en Washington. Donald Trump, en su momento, se refirió a la necesidad de “expulsar” a China del hemisferio.
Si miramos el caso de Argentina, la balanza comercial no juega a nuestro favor. Mientras países como Brasil y Chile presentan superávits, en Argentina enfrentamos un déficit. La clave para aprovechar al máximo la relación con China es establecer vínculos a largo plazo. Es cierto que el nuevo gobierno de Javier Milei empezó con una postura crítica hacia China, pero luego cambió de enfoque, especialmente con el tema del swap. Lo importante es entender que en China, el Estado juega un papel crucial en la economía. Si hay fricciones con el gobierno, será difícil conseguir la inversión que otros países están logrando.
Desafíos en la Globalización
El concepto de globalización clásica parece haber quedado atrás. Estamos en una era de rivalidad entre potencias. En una cumbre importante, Xi Jinping le planteó a Trump si podrían evitar caer en la llamada “trampa de Tucídides”, que se refiere a cómo la historia muestra que el temor entre potencias a menudo conduce a conflictos.
China ha demostrado un enfoque distinto: busca estabilidad social y desarrollo. Ha sacado a 800 millones de personas de la pobreza, lo que es un gran logro. Mientras tanto, en Occidente, nuestras instituciones enfrentan crecientes desafíos, lo que hace que algunos líderes no tan democráticos emerjan como reacción.
Esto nos lleva a cuestionar el rol del Estado. Es evidente que el Estado debe tener un papel activo en la economía, planificando junto a diferentes sectores de la sociedad. La preocupación actual es cómo evitar que una escalada de tensiones lleve a un conflicto mayor, dado que nunca estuvimos tan cerca de un escenario de crisis global. En un mundo en transición, es vital fomentar la cooperación entre potencias, y no caer en la confrontación.