Desmienten mito sobre impacto en la economía

La preocupación por la caída de la natalidad está tomando fuerza en todo el mundo. Se piensa que esta tendencia podría amenazar la productividad de las economías. Pero, sorpresa: un estudio reciente revela que las economías pueden prosperar incluso con una población más envejecida y menos numerosa.

En los últimos 70 años, la tasa de natalidad ha disminuido de manera constante en todos los continentes. Por ejemplo, en 1950, teníamos 3,78 nacimientos por cada 100 personas, y para 2025 se prevé que esa cifra se reduzca a 1,71. Interesante es que, incluso con este descenso, cada punto porcentual de caída se ha asociado con un aumento del 26,8% en el PBI por trabajador. Esto sugiere que hay otros factores en juego que pueden contrarrestar la baja en las tasas de natalidad.

El informe dirigido por el Premio Nobel de Economía en 2024, Daron Acemoglu, destaca que los trabajadores y las empresas están optando por la tecnología para hacer frente a la escasez de mano de obra. Esto está motivando un aumento en la productividad de cada trabajador, ayudando a las economías a seguir adelante o, en algunos casos, a crecer.

Ahora, pasando a un tema que nos toca más de cerca: la vida laboral y la jubilación. Un informe del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) reveló que la mayoría de los argentinos, aproximadamente 7 de cada 10, tiene la intención de seguir trabajando después de jubilarse. De esos, un 44% planea trabajar de manera parcial y un 27% a tiempo completo. Solo un 26% asegura que dejará de trabajar.

Los que más desean seguir en el ruedo son aquellos de entre 50 y 64 años, especialmente en los sectores con un nivel socioeconómico más alto. Para muchos, el trabajo no solo representa una necesidad económica, sino que también se convierte en un propósito en sí mismo.

Sin embargo, el mercado laboral presenta sus desafíos. Un 86% de los encuestados señala que las personas mayores enfrentan discriminación al buscar empleo. Esta percepción puede desalentar su participación laboral y reafirmar la exclusión.

Además, un 56% de los entrevistados está preocupado por el envejecimiento de la población y sus efectos en las jubilaciones y en los servicios de salud. Esta inquietud es más notable entre los hombres mayores de 50 años, mientras que los jóvenes parecen preocuparse menos por este tema.

Y así, entre avances tecnológicos y cambios en la percepción sobre el trabajo, nos encontramos ante una realidad en evolución que nos afecta a todos de una manera u otra.

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