La economía y su papel en los resultados del torneo

La pregunta que todos se hacen es: ¿por qué algunos países logran armar selecciones más competitivas a lo largo del tiempo, incluso si la economía no juega a su favor? En este contexto, surge M&G, una gestora de activos que ha desarrollado, a través de su unidad Bond Vigilantes, un modelo para el Mundial 2026. Este modelo combina datos económicos y estadísticas de la FIFA para anticipar resultados de cada partido. Más que reemplazar el análisis futbolístico, la idea es sumar un enfoque estructural, considerando factores como población, ingresos y tradición como condiciones que pueden influir en la producción de talento.

¿Qué tienen que ver el fútbol y la economía?

Desde hace años, una rama de economía intenta desentrañar por qué algunos países mantienen un nivel competitivo constante en el fútbol internacional. Aquí no todo está claro: tener más dinero o una gran población no asegura victorias. Sin embargo, estas condiciones pueden ayudar a ampliar la base de jugadores, mejorar infraestructuras, sostener academias y, en general, dar estabilidad institucional.

M&G busca entender los factores subyacentes que pueden inclinar la balanza a lo largo del tiempo. Un estudio pionero en este ámbito, titulado “Los determinantes socioeconómicos del rendimiento futbolístico internacional”, analizó 76 países y encontró que el rendimiento de una selección depende no solo de la habilidad de sus jugadores, sino también de condiciones económicas, demográficas y culturales.

Los resultados del estudio muestran que, aunque el PBI per cápita puede mejorar el rendimiento, esto tiene un límite; la población por sí sola tampoco es suficiente. Lo interesante es que, si un país tiene una tradición futbolística, su tamaño realmente puede marcar la diferencia. Así, si bien la economía no puede cambiar el resultado de un penal o un gol en el último minuto, puede influir en la capacidad de un país para desarrollar talentos.

El modelo de M&G: predecir los partidos con economía

M&G se basa en la idea de que si el rendimiento de una selección no depende solo de lo que pasa en el campo, entonces se pueden usar variables económicas para predecir su competitividad. Construyeron una herramienta que combina un puntaje económico estandarizado con el ranking de FIFA, dando lugar a una estimación de goles esperados para cada partido y, finalmente, un marcador probable.

Este modelo intenta unir mundos que a menudo se analizan por separado. Incorpora tanto información financiera como deportiva y parte de que la macroeconomía y la estabilidad pueden influir en la producción de talento a largo plazo. Entre las variables económicas consideradas se encuentran: población, crecimiento del PBI, inflación, desempleo, entre otras.

La población juega un papel central, pero hay que aclarar que esa relación tiene rendimientos decrecientes. Por ejemplo, aumentar de 5 millones a 50 millones de habitantes es significativo, pero pasar de 500 millones a 5.000 millones no necesariamente mejora la calidad de los jugadores.

Tomemos como ejemplo a China e India. Aunque tienen poblaciones enormes, no siempre producen selecciones de élite. En cambio, países más pequeños como Uruguay, Croacia o Portugal logran competir a un alto nivel gracias a su tradición y la formación de talento.

Cabo Verde y el límite del modelo

Un caso fascinante es el de Cabo Verde, que, con solo 525.000 habitantes, logró meterse en el Mundial y fue invicto en su grupo. Si bien este éxito desafía cualquier modelo que calcule basedo solo en la población, parte de su éxito se debe en gran medida a que muchos jugadores se formaron fuera del archipiélago. La historia también habla de un espíritu de lucha que no entra en las estadísticas. Como dijo su arquero Vozinha, “tenemos grandes corazones y somos luchadores”.

El 3 de julio, se enfrentarán a Argentina en un partido que refleja esta tensión: un equipo que desafía todas las expectativas contra un campeón reciente con un fuerte legado futbolístico.

Candidatos a ganar el Mundial 2026

Sobre quién podría conquistar el Mundial 2026, M&G prefiere no comprometerse con un único ganador. Su modelo toma en cuenta los partidos a medida que se desarrollan, así que no se arriesgan a dar un nombre definitivo.

Sin embargo, al combinar el puntaje económico con el ranking de FIFA, destacan que Francia se posiciona como la selección mejor ubicada, seguida muy de cerca por España. Argentina, en cambio, ocupa el puesto 20. A pesar de tener una fuerte historia futbolística, enfrenta algunos desafíos económicos que afectan su puntaje.

Esta información no debe interpretarse como una condena a la selección, ya que hay matices. Subestimar a Argentina, como recalca M&G, sería un error. Si el camino hacia la final implica enfrentamientos con equipos más débiles, sus chances aumentan considerablemente.

Incluso en un escenario exigente como una final contra Francia, las proyecciones no muestran una gran diferencia. Se anticipa un partido equilibrado, que podría resolverse en penales. Al final, lo que queda claro es que muchos factores estructurales importan, pero el fútbol siempre guarda sorpresas.

El próximo Mundial nos recordará que, aunque la economía puede influir en las probabilidades, nunca se puede asegurar el resultado final.

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