El impacto de los servicios públicos en ingresos bajos creció quatro veces

A pesar de que el aumento de los servicios públicos fue generalizado, su efecto en los hogares no fue igual para todos. Desde el nuevo gobierno, los sectores más bajos han sentido un mayor golpe en sus ingresos disponibles por las subas de tarifas. Algunos hogares, en algunos casos, están destinando más del 20% de sus recursos a cubrir el costo de la luz, el gas, el agua y el transporte.

Esta información proviene de un informe reciente de la Fundación Capital, que analizó cómo el pago de servicios públicos afecta a las familias del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Desde que Javier Milei asumió la presidencia, estas tarifas han subido a un ritmo mucho más rápido que la inflación promedio.

Por ejemplo, mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) estuvo alrededor del 33% en el último año, las tarifas de electricidad y gas en el AMBA aumentaron en promedio un 55% interanual, y el transporte público también subió un 49% en el mismo período.

Calculando los números, el gasto mensual promedio en servicios como electricidad, gas, agua y transporte público para una familia tipo en el AMBA alcanzó $163.600 para los hogares que aún reciben subsidios. En contraste, las familias sin subsidios están desembolsando cerca de $275.800 al mes, lo que marca una diferencia significativa.

Mientras tanto, los salarios del sector privado registrado crecieron un 29,7% interanual. Esto significa que los servicios públicos se están llevando una porción cada vez más grande de los ingresos familiares. Aunque el ajuste más drástico se dio en 2024, las tarifas altas y el consumo invernal siguen presionando el poder adquisitivo.

Suba de los servicios públicos e impacto desigual

La Fundación Capital estima que el gasto en servicios públicos representó en junio el 10,8% del ingreso promedio de los trabajadores registrados en el AMBA. Esto es un aumento desde el 9,1% de junio del año pasado. Otra institución, el IIEP de la UBA y el Conicet, realizó una estimación similar, pronosticando un peso promedio del 15%.

Es interesante notar que, al inicio de este mandato, este ratio era solo del 4,3% del ingreso, lo que muestra cómo este ajuste ha afectado desigualmente a los hogares, con los más vulnerables siendo los más perjudicados.

Por ejemplo, en una familia con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos (cerca de $735.600 en junio), el gasto en servicios públicos (con los subsidios incluidos) llegó a 22% del ingreso familiar, un incremento de 5,7 puntos respecto al año pasado. Para una familia que recibe dos jubilaciones mínimas, el gasto en servicios representa 17,3% del ingreso, también con un salto significativo respecto al año anterior.

En el medio, los hogares de ingresos medios sufrieron menos el impacto. Una familia con ingresos de $1.500.000 destina cerca del 14% de su salario a servicios públicos. Aunque es una cifra más baja, también representa un aumento respecto a hace un año.

Por otro lado, una familia con un sueldo medio en el sector formal (unos $2.200.000) vería que el gasto en servicios equivale al 10,7% de su ingreso. Esto, en comparación con solo el 3,8% en diciembre de 2023, muestra que todos los estratos están enfrentando mayor presión económica.

Finalmente, una familia con ingresos del decil 10, que ronda los $7.000.000, vaticina que el gasto en servicios será del 3%, lo que también duplica la cifra de finales de 2023.

El impacto en la actividad y el escenario que viene

Según la consultora, aún queda margen para nuevas correcciones en los precios. Aunque el sector residencial ya cubre el 80% del costo de generación de energía eléctrica, aquellos con subsidios aún cubren solo 64%.

Respecto al transporte, en el AMBA el usuario cubre apenas el 31% del costo del boleto.

El informe señala que el escenario más probable para el segundo semestre incluye una moderada recuperación real de los salarios, pero con la situación de ingresos aún condicionada por la evolución de las tarifas. Esto sugiere que la demanda local de productos de consumo masivo podría empezar a mostrar un poco más de dinamismo, aunque aún limitado. La mejora salarial se percibe más como un alivio que como un motor efectivo de crecimiento.

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