Diego Santilli, un reconocimiento a la política tradicional
Las palabras de un operador que suele estar cerca de las gestiones políticas reflejan bastante bien el clima actual: “Los gobernadores le piden diez y cumple cinco. En este contexto, es un montón.” Esto nos muestra cómo fue la actuación de Diego Santilli durante su tiempo como Ministro del Interior. Se movió entre la discreción y un juego político astuto, logrando algunas posiciones notables para el oficialismo, incluso en tiempos difíciles.
Santilli asumió como Jefe de Gabinete después de una etapa de casi siete meses como embajador ante las provincias. Su llegada se produjo tras las renuncias inesperadas de Guillermo Francos y Lisandro Catalán, quien ahora se ocupa de los temas en Tucumán. Santilli ya había demostrado lealtad al reemplazar a José Luis Espert en la lista del libertario bonaerense, un gesto que fue apreciado por el Presidente y su equipo.
La victoria de La Libertad Avanza en Buenos Aires, durante las elecciones legislativas, le abrió las puertas de la Casa Rosada. Desde allí, comenzó a tejer acuerdos con diversas provincias. No pasó mucho tiempo para que se convirtiera en una figura clave del equipo de Javier Milei, junto a otros políticos como la familia Menem y Santiago Caputo.
La diplomacia como activo
Durante su gestión en el Ministerio del Interior, Santilli logró avances importantes, incluidos el Presupuesto 2026 y la reforma laboral. Supo esquivar conflictos graves con las provincias, mientras trabajaba para debilitar al peronismo. En su actuación más reciente, ayudó a calmar a los opositores e incluso a algunos aliados que cuestionaban a su antecesor, Manuel Adorni.
Su cuenta de X, antes conocida por ser crítica con el kirchnerismo, empezó a enfocarse más en compartir logros de gestión y encuentros específicos. A pesar de esto, siempre tuvo un blanco preferido: Axel Kicillof. El exvicejefe de Gobierno porteño busca competir por la gobernación bonaerense el año que viene. Sin duda, espera que su nuevo rol no represente un obstáculo para sus ambiciones.
En su tiempo como responsable del Gabinete, Santilli realizó giras por provincias como Misiones, Mendoza, Corrientes, Neuquén, Chubut, San Juan, Chaco y Entre Ríos. Estas visitas tenían como objetivo buscar apoyo para las reformas del Gobierno. Sin embargo, la reforma electoral quedó pendiente, ya que no logró el consenso necesario para eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).
El vínculo de Santilli con la oposición fue un tanto complejo. No se mostró abierto a encuentros con líderes del peronismo que se oponen a Milei. Por ejemplo, no recibió a Kicillof ni a otros gobernadores. Sin embargo, mantuvo diálogos discretos con varios de ellos, ya sea en persona o a través de representantes.
Por otro lado, su estrategia para congraciarse con mandatarios provinciales recurrió a la billetera. Utilizó los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y adelantos de coparticipación federal para atender las solicitudes.
La designación de Santilli puede interpretarse como un gesto hacia las provincias. La situación anterior había dejado a muchos gobernadores con dudas sobre el futuro del Ministerio del Interior. El nuevo titular del área será Ignacio Devitt, que proviene de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Nación.
La llegada del “Colo” representa un reto para el PRO, especialmente en un momento en que Mauricio Macri busca despegarse del sector libertario. Tener a un político de su partido en una posición tan alta no necesariamente ayuda a los objetivos del expresidente, aunque puede facilitar la creación de puentes a nivel nacional y en distritos donde la unión de distintas facciones es crucial para enfrentar al peronismo.
Se observa una apuesta por un estilo más clásico en la política, donde la diplomacia y los buenos modales se destacan. Estos aspectos, tan criticados por Javier Milei, han triunfado en la gestión diaria del Gobierno, quizás siendo una de las pocas satisfacciones recientes.