Scott Bessent apoya el nuevo enfoque comunicativo de la Fed
El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, mostró su apoyo a Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), tras su decisión de dejar de lado el famoso “gráfico de puntos”. Este gráfico, que solía ayudar a proyectar las futuras tasas de interés, ya no será parte del enfoque del organismo. Para Bessent, esta medida es positiva, pero también advirtió que es vital que la Fed se mantenga alerta ante el impacto del conflicto con Irán en la inflación y el auge de la productividad que trae consigo la Inteligencia Artificial (IA).
En una charla con CNBC, Bessent explicó que el gráfico de puntos nunca fue realmente útil; de hecho, él mismo había tenido experiencias negativas con esta herramienta en su antiguo negocio de inversiones. Según él, “los puntos siempre se equivocan”, lo que resalta una postura crítica hacia las proyecciones demasiado rígidas. Es como si se estuviese recordando a todos que a veces, tratar de anticipar el futuro con exactitud puede ser un juego peligroso.
Confianza en la gestión de Warsh
A pesar de los desafíos, Bessent confía en que Warsh guiará la política monetaria alineada con los objetivos del gobierno. Esta confianza es importante en un momento en que la economía estadounidense está intentando recuperarse tras algunos tropiezos.
La semana pasada, Warsh celebró su primera reunión de política monetaria y anunció la creación de un grupo de trabajo que incluirá tanto personal interno como expertos externos. Su misión será revisar las prácticas de comunicación de la Fed, lo que incluye no solo el gráfico de puntos, sino también otras formas de informar al público sobre las decisiones de tasas de interés.
Perspectivas económicas alentadoras
En cuanto a la economía en general, Bessent ve signos de recuperación. Destacó que, a pesar de los obstáculos recientes, como el estancamiento en el crecimiento de los últimos trimestres y una inflación que está dando de qué hablar, la economía subyacente se mantiene fuerte. Se estima que la economía podría crecer un 3% anual, lo que sería una señal muy positiva. Para dar un poco de contexto, el Producto Interno Bruto (PIB) creció un 1,6% en el primer trimestre, después de un modesto 0,5% en el último cierre del año pasado.
Así que, en resumen, en medio de tantas incertidumbres, hay un aire de optimismo sobre hacia dónde podría ir la economía estadounidense bajo la dirección de Warsh y su equipo.