Trump se aleja del Mundial 2026 por temor a abucheos
La Casa Blanca está decidida a proteger a Donald Trump de las críticas y burlas que ha enfrentado en eventos recientes. Hay preocupación después de los abucheos que sufrió durante las finales de la NBA en el Madison Square Garden. Lo que más le preocupa al gobierno son las hinchadas británicas y de otros países que podrían hacer eco de su relación con el fallecido Jeffrey Epstein durante la Copa del Mundo. Con una audiencia esperada de miles de millones, esto podría arruinar el evento.
Ante esta situación, el gobierno americano opta por no arriesgarse. La decisión sobre si Trump asistirá a la Copa del Mundo se mantiene en el aire, y parece que incluso él mismo se ha mantenido alejado de cualquier estadio. Hasta ahora, su participación se ha limitado a enviar un mensaje de felicitaciones a la selección nacional tras su primer triunfo en el torneo.
El entorno cercano a Trump reconoce que la situación es delicada. Un informante comentó que “no hay un solo fanático que no sepa lo frágil que es el ego de Trump“. En los últimos meses, ha tenido que lidiar con abucheos en diferentes eventos deportivos en Estados Unidos, pero la atención que conlleva la Copa del Mundo tiene una magnitud distinta.
La tensión se siente en las tribunas. Recientemente, en un partido de baloncesto, los neoyorquinos se mostraron furiosos cuando Trump apareció. Durante el Mundial, el clima podría ser incluso más hostil, ya que muchos vinculan su presencia a su amistad con Epstein. Su equipo busca evitar que el presidente se exponga a situaciones incómodas, lo que incluye eludir partidos en los que jueguen equipos de habla inglesa.
Esta atmósfera de incomodidad va en aumento. Un ejemplo claro de lo tensa que puede ser la situación ocurrió en el SoFi Stadium de Los Ángeles, donde tras un partido entre Irán y Bélgica, la selección iraní eligió dejar una emotiva nota de agradecimiento en el vestuario. En medio de reclamos sobre las restricciones migratorias que enfrentan para permanecer en Estados Unidos, optaron por el silencio diplomático.
Mientras la Casa Blanca intenta manejar la relación con el público, el Mundial se convierte en un escenario de protestas, tanto dentro como fuera de la cancha.