La marca que se declaró en bancarrota tras 40 años
Con la inflación en alza, Estados Unidos está pasando por momentos complicados. En este contexto, una de sus empresas más emblemáticas, Sleep Number, enfrenta uno de sus peores desafíos. Tras décadas de crecimiento y una fuerte inversión en tecnología, decidió solicitar protección judicial para reorganizar sus finanzas y evitar la bancarrota.
La decisión fue el resultado de varios años tratando de adaptarse a la disminución de la demanda, el aumento en los costos operativos y una deuda que se ha vuelto insostenible. A pesar de esta situación adversa, la compañía aseguró que seguirá operando mientras busca venderse, aunque bajo supervisión judicial.
La historia de Sleep Number y su consolidación en EE.UU.
Sleep Number, cuyo nombre original era Select Comfort, nació en 1987 en Minneapolis. Fundada por Bob y JoAnn Walker, la idea era revolucionar el concepto de los colchones. Así nació un sistema que incorpora cámaras de aire independientes.
Este diseño permite que dos personas con diferentes preferencias de comodidad puedan compartir la misma cama sin tener que hacer concesiones. Cada lado del colchón tiene un nivel de firmeza ajustable que va del 1 al 100.
Durante los años 90, comenzó a popularizarse la función “Sleep Number”, que ayudó a los usuarios a encontrar su configuración ideal. En 1998, la compañía se hizo pública en el Nasdaq y, dos años más tarde, lanzó un servicio de entrega e instalación a domicilio.
El salto significativo llegó en la década de 2010, cuando Sleep Number empezó a centrarse en el bienestar y la tecnología relacionada con el sueño. En 2013 adquirió Comfortaire, otra firma con un enfoque similar, y agregó la tecnología SleepIQ gracias a la compra de BAM Labs. En 2017, la empresa presentó su cama inteligente 360 Smart Bed en una feria tecnológica y cambió oficialmente su nombre a Sleep Number Corporation.
Además, firmó convenios de investigación con la Clínica Mayo y se convirtió en el proveedor oficial de colchones de la NFL, posicionándose así en la cima del mercado estadounidense.
Alarmantes cifras financieras de la compañía
Durante la pandemia, Sleep Number experimentó un crecimiento significativo, lo que llevó a una rápida expansión de su infraestructura y, por ende, de sus costos operativos. Sin embargo, cuando la demanda empezó a caer, la empresa se vio en un delicado equilibrio financiero.
El 12 de junio de 2026, Sleep Number presentó una solicitud voluntaria bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en el Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York. La empresa declaró activos por u$s642,3 millones, mientras que sus deudas superan los u$s1.280 millones, casi el doble. La deuda está compuesta por:
- u$s475 millones en una línea de crédito
- u$s177,5 millones de un préstamo obtenido en 2021
- u$s20 millones de un crédito adicional recibido en 2026
En el primer trimestre de 2026, también reportó pérdidas netas de u$s50 millones sobre ventas de u$s319 millones. Sleep Country Canada presentó una oferta inicial de u$s415 millones en efectivo y asumirá compromisos financieros si se aprueba la venta. Esta situación no solo afecta a la empresa, sino también a los inversores, ya que las acciones cayeron más del 95% durante 2026, y el Nasdaq anunció que dejará de cotizar oficialmente el 23 de junio.
¿Qué pasará con las tiendas de Sleep Number?
A diferencia de otros casos similares, la quiebra no implica un cierre inmediato de la empresa. Sleep Number aseguró que seguirá atendiendo a sus clientes y mantiene abiertas sus 572 tiendas en Estados Unidos, además de sus plataformas digitales y servicios de entrega.
Para sostener operaciones, la empresa obtuvo un financiamiento especial de u$s260 millones, que incluye u$s65 millones de nuevos aportes de sus acreedores. También garantizó que respetará todas las garantías de 10 años y mantendrá el periodo de prueba de 100 noches que ofrece en los colchones.
El sistema SleepIQ, que monitorea patrones de sueño a través de sensores conectados a una aplicación, también seguirá activo. Sin embargo, la compañía ya solicitó permiso judicial para cancelar contratos de alquiler de 44 locales que habían dejado de operar.