Crecen las críticas internas y el círculo rojo advierte sobre riesgos

El Gobierno logró la semana pasada que se diera dictamen en la Cámara de Diputados para avanzar con el Súper RIGI, un tema que genera un clima más tenso entre los empresarios. Hace unos meses, había una expectativa positiva hacia esta iniciativa, pero ahora comienza a desatar inquietud. Figuras como el exministro de Economía, Domingo Cavallo, la Fundación Mediterránea, y varios líderes del sector industrial han manifestado su desacuerdo con este esquema, argumentando que solo aumenta las excepciones en una economía llena de distorsiones. Al mismo tiempo, se habla cada vez más del “riesgo Adorni”, una preocupación que está creciendo entre los grandes inversores en el país.

El miércoles último, el Gobierno consiguió avanzar en Diputados con el tratamiento del Súper RIGI. Sin embargo, muchos en el sector empresarial sienten que ya hay un punto de saturación con estos tipos de esquemas favorecidos. La crítica ahora no solo se centra en el costo fiscal de los beneficios, sino en la creciente cantidad de regímenes especiales que, más que arreglar situaciones, crean parches que no cambian las reglas del juego y permiten una gran discrecionalidad al Poder Ejecutivo.

Domingo Cavallo fue claro en su postura: “Darle privilegios a ciertos sectores es un error. Hay que buscar un tratamiento igualitario para toda la economía”. Estas palabras surgieron en un debate donde participaron otros referentes del ámbito economista, todos con una mirada crítica hacia la tendencia actual.

Las dudas sobre si estos proyectos realmente beneficiarán a la economía persisten. En una charla reciente, Diego Coatz, exdirector ejecutivo de la UIA, destacó que es esencial establecer mayores compromisos para integrar la producción nacional, separar los componentes de las obras y exigir no solo ventajas fiscales, sino también mecanismos para la transferencia tecnológica.

“Argentina no es Nigeria”

La incertidumbre también afecta a aquellos que, en teoría, deberían ser los principales beneficiados de estas políticas. Un consultor que trabaja con grandes empresas de petróleo y minería resumió la situación diciendo que “las cosas que llegan fácil, se van fácil”. Las compañías están emocionadas por las exenciones fiscales que ofrece el Gobierno, a menudo más generosas de lo que esperaban. Pero lo que cada vez se vuelve más claro es que la política juega un papel central en la toma de decisiones.

Todo el mundo es consciente de que el próximo año hay elecciones. La imagen de Javier Milei ha empezado a mostrar ciertos signos de desgaste. Muchos empresarios piensan que si un candidato peronista, como Axel Kicillof, llega al poder, es poco probable que se revocasen las disposiciones del RIGI, dado el historial complicado con las decisiones en los tribunales internacionales. Sin embargo, podrían cerrarse las puertas a nuevos proyectos o aumentar significativamente las condiciones para los existentes.

“Por eso ahora quieren conseguir las aprobaciones antes de las elecciones”, comentó un experimentado lobbista. Aunque el apuro por avanzar genera entusiasmo, también produce cierta preocupación.

“Todos saben que Argentina no es Nigeria. Por eso, preocupa que el Gobierno esté realizando ajustes tan rápidos. La gran incógnita es cuánto puede resistir políticamente esta situación”.

El “riesgo Adorni”

En este contexto, la imagen del Gobierno se vuelve central para el mundo de los negocios. La economía real aún no muestra señales claras de consolidación. Sectores clave, como la industria, la construcción y el comercio, siguen lejos de alcanzar sus niveles óptimos de empleo. Y esos descontentos se suman a los episodios de presunta corrupción que inquietan a los inversores.

El caso relacionado con Adorni ha cobrado mucha relevancia. Según un reciente informe, la conversación sobre este tema explotó en plataformas digitales. En solo unos días, se registraron más de 65,000 publicaciones, alcanzando casi 89 millones de visualizaciones. La mayoría de los mensajes fueron críticos hacia las justificaciones dadas por Adorni, a pesar de que también hubo voces defensivas.

Los analistas que siguen de cerca los activos nacionales coinciden en que muchas de las valuaciones actuales suponen que Milei será reelegido. No obstante, una encuesta realizada en el círculo empresarial muestra una caída de ocho puntos en su imagen tras la polémica entrevista de su Jefe de Gabinete. En este panorama, los grupos económicos envían un mensaje claro: no hay espacio para nuevas historias de escándalos y desconfianza.

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