Cristina Kirchner se despide de Taty Almeida desde su balcón
El cortejo fúnebre realizó una parada frente al edificio de San José 1111, donde vive la exmandataria Cristina Kirchner. En ese momento, la ex presidenta salió al balcón para rendir homenaje a Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida como Taty Almeida, una de las figuras más emblemáticas en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en Argentina.
El vehículo con los restos de Taty se detuvo unos minutos, mientras un grupo de militantes y amigos aplaudía y expresaba su reconocimiento. Fabiana Almeida, la hija de Taty, tomó un megáfono y, dirigiéndose a Cristina, dijo emocionada: “Gracias. Mamá ya está con Ale. Sabés que te amamos”.
El mensaje de Cristina tras la muerte de Taty
Horas después del fallecimiento de Taty, ocurrido a sus 95 años, Cristina la recordó en sus redes sociales. “Luchadora incansable que honraste la vida. Hasta siempre, querida Taty”, escribió junto a una foto de la reconocida defensora de derechos humanos.
Durante el homenaje en el edificio, Fabiana volvió a agradecer el apoyo que Cristina le brindó a la familia durante años de militancia. “Te queremos dar un beso grande y agradecer todo lo que hiciste por nuestras viejas y mamá. Gracias, Cristina, deberías haber estado aquí al lado acompañándonos. Gracias de corazón”, expresó, visiblemente conmovida.
La despedida de Taty Almeida
El velorio de Taty Almeida comenzó el lunes y reunió a cientos de personas que llegaron para despedir a una de las voces más significativas en la defensa de los derechos humanos en el país.
La ceremonia se realizó a cajón cerrado, y junto al féretro había una fotografía de Almeida y el pañuelo blanco histórico que la acompañó durante décadas en marchas y actos reclamando justicia por los desaparecidos. Este pañuelo llevaba bordado el nombre de Alejandro Almeida, su hijo, quien fue secuestrado y desaparecido durante la última dictadura cívico-militar.
Alejandro era parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), trabajaba en la agencia de noticias Télam y estudiaba Medicina. Fue secuestrado el 17 de junio de 1975, a los solo 20 años.
El emotivo homenaje
En las últimas horas del velorio, extensas filas de personas esperaban para rendir homenaje a Taty. Entre los presentes estaban políticos, militantes, representantes de organismos de derechos humanos y ciudadanos que reconocían su trayectoria.
“Se fue un cuerpo cansado, pero todo lo demás queda y se multiplica. El amor, la militancia y la unidad”, comentó Natalia, una de las asistentes.
Eugenia, hija de una militante desaparecida, resaltó la figura de Almeida diciendo: “Tenemos la enorme obligación de estar a la altura de Taty, seguir luchando por el país que soñaron los 30 mil y defender la dignidad del pueblo”.
Alberto, otro presente, señaló: “Fue una luchadora incansable por los derechos humanos. Esta es una gran pérdida, pero como ella decía, no nos han vencido. Debemos continuar la lucha por la Verdad, la Memoria y la Justicia”.
Al concluir el velorio, los restos de Taty Almeida fueron trasladados al Cementerio de Chacarita, donde familiares y seres queridos realizaron su despedida final.
Su muerte generó múltiples reconocimientos de diferentes sectores políticos, sociales y culturales, que resaltaron su compromiso constante en la defensa de los derechos humanos y su incansable búsqueda de justicia por los desaparecidos.
Con su fallecimiento se cierra una etapa fundamental de la historia argentina reciente, pero su legado sigue vivo en las luchas que lideró durante décadas y en el ejemplo que dejó para las nuevas generaciones.