Descubren entidades que financian la industria petrolera en Malvinas

Datos recientes de la plataforma financiera Simply Wall revelan información interesante sobre las compañías que están involucradas en la extracción de hidrocarburos de manera ilegal en el Mar Argentino. Este asunto involucra a un grupo transnacional de 25 fondos de inversión británicos, bancos de Israel y gigantes de Wall Street que controlan nada menos que el 79,79% de Rockhopper, la empresa que opera en las Islas Malvinas.

La información detallada fue compartida por Agenda Malvinas. Según los datos, tan solo 25 accionistas principales tienen en sus manos esa enorme mayoría de acciones de Rockhopper. Esto pone de relieve la alianza, no siempre positiva, entre el colonialismo británico en el Atlántico Sur y las potencias financieras de Medio Oriente y Estados Unidos.

Para ser más precisos, el Grupo Aberdeen Plc se destaca como el máximo accionista, con un 11,7% de la compañía, lo que equivale a unos 73,7 millones de libras esterlinas. Le sigue Hargreaves Lansdown Asset Management Ltd., que controla el 9,64%, aproximadamente 61 millones de libras. También se encuentra en la lista Gestores de Fondos de Inversión HBOS Limitada, con un 5,42% de las acciones, valoradas en 34,3 millones de libras. Esto evidencia un fuerte respaldo institucional británico al proyecto extractivo en estas aguas.

Lo curioso es que no solo el Reino Unido juega un papel crucial. Bancos y fondos de pensiones israelíes también están involucrados, aportando liquidez a Rockhopper. Según Agenda Malvinas, cinco entidades israelíes representan más del 21% de la compañía. Por ejemplo, Noked Capital Ltd. posee el 9,21% de las acciones, mientras que Gestión del Éxodo Israel Ltd. controla el 6,06%. Estos lazos financieros no son casualidad; reflejan un estrecho vínculo entre Tel Aviv y el Mar Argentino.

Además, la lista de accionistas incluye a algunas de las corporaciones más controvertidas del planeta, relacionadas con conflictos globales. Entre ellos se encuentran The Goldman Sachs Group, Inc., que tiene un 0,75% de las acciones, y BlackRock, Inc., que controla el 0,6%. Estas inversiones ponen en evidencia el interés diverso y, a veces, problemático que existe en la región.

Es intrigante ver cómo se entrelazan las decisiones económicas globales con situaciones locales. La explotación de recursos en el Atlántico Sur sigue siendo un tema controversial, y esta red de inversión transnacional refuerza las tensiones existentes en la zona.

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