La reconversión económica no debe dejar a nadie atrás
El economista y expresidente del Banco Nación, Carlos Melconian, charló recientemente sobre la situación económica actual de nuestro país y los desafíos que enfrentamos. También abordó temas como la caída del riesgo país y la cuestión fiscal, dando su visión sobre un contexto que preocupa a muchos.
Melconian expresa que siempre se ha opuesto a la idea de que Argentina funcione como un modelo de “dos velocidades”. Según él, esta noción implica un equilibrio que no se refleja en la realidad: “Menos del 20% de la economía se beneficia realmente. Esto no es ni una simple letra ‘K’, es algo mucho más complejo”.
En su análisis, mencionó que mientras algunos empresarios aprovechan oportunidades gracias a políticas fiscales o cambiarias favorables, muchos en el conurbano lidian con problemas cotidianos que dificultan la inversión y el crecimiento. “Dejar a la mitad de la economía a la buena de Dios no es una opción viable”, afirma.
Con respecto a la reciente baja del riesgo país y la euforia en el mercado, Melconian fue cauteloso. Asegura que “la caída del riesgo es como un remedio que llega cuando el enfermo ya ha fallecido”. Esto significa que el alivio inmediato beneficia a quienes ya poseían activos financieros, pero no traduce mejoras para la sociedad en general.
A través de una conversación con el streaming de Infobae, Melconian remarcó que, para quienes enfrentan dificultades diarias en sus negocios, la reducción del riesgo país a 450 puntos no cambia su realidad.
La economía y la política
Melconian también criticó la política, relacionándola directamente con la economía: “Estoy más preocupado por la situación de inestabilidad política. Cuando un ministro dice que la economía afecta a la política, implica que necesitamos un crecimiento tan impresionante que logre absorber todas las dudas electorales y financieras que tenemos”.
Sobre el escándalo que involucra al jefe de gabinete, apuntó que “el caso Adorni no está ensombreciendo un verdadero Fórmula 1 a 300 kilómetros por hora”. Además, advirtió que no se ve un círculo virtuoso en marcha que favorezca el crédito y la inversión, algo que parece haberse pospuesto para el próximo gobierno.
Melconian citó el superávit fiscal como un ejemplo de cómo la economía puede influir en el proceso político. “Después de 80 años de déficit, ahora es fundamental que el superávit se utilice para sanar y educar”, comentó, subrayando que no podemos allowar que el rumbo y el modelo no den resultado.
Finalmente, concluyó que el destino del gobierno en las próximas elecciones no depende meramente del riesgo país, sino de factores como la actividad económica, la inflación, el poder adquisitivo y la disponibilidad de bienes públicos. La realidad es mucho más compleja y tiene que ver directamente con cómo vivimos en el día a día.