A medio año del nuevo Congreso, el papel de los libertarios
Sebastián Pareja, en una entrevista el año pasado, dejó claro: “A nosotros no nos importa el currículum de nuestros candidatos, nos importa que sean soldados y levanten la mano, nada más.” Esto nos lleva a preguntarnos si, a seis meses del nuevo ciclo legislativo, esa postura sigue en pie. Mientras tanto, Patricia Bullrich, la jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA), se ha convertido en un verdadero desafío para los hermanos Milei.
Desde que Javier Milei entró al Congreso, su relación con este poder fue complicada. Aunque su debut fue en la Cámara de Diputados, su primer discurso como presidente, el 10 de diciembre de 2023, lo dio de espaldas al Palacio. Durante un tiempo, se refirió al Congreso como un “nido de ratas.”
Sin embargo, dos años después, su rival se transformó en otros actores —empresarios, economistas, periodistas— y, curioso, asistió a la jura de 130 nuevos diputados en diciembre pasado, algo que nunca antes había hecho un presidente. Un cambio de actitud notable, considerando su pasado.
A pesar de este nuevo gesto, la dinámica dentro de LLA parece no haber cambiado. En realidad, se dice que, salvo excepciones, “los legisladores no legislan.” Simplemente se limitan a levantar la mano en apoyo a los proyectos que vienen de la Casa Rosada, como dijo Pareja.
Incluso, personajes dentro del propio partido reconocen esta falta de acción legislativa. “Virginia Gallardo y yo apoyamos al Ejecutivo para desandar el delirio de décadas,” tuiteó Bertie Benegas Lynch, uno de los diputados libertarios.
Esta falta de actividad fue interrogada por Marcela Pagano, exlibertaria, quien tuiteó: “La diputada es muy honesta al reconocer lo que es LLA por dentro. La gente paga una dieta cercana a $6.000.000 a estos diputados, y no hacen lo básico que su función demanda: legislar.” Se quejaba de que a los diputados “les tienen prohibido” hacer propuestas.
Digamos que la “prohibición” no es del todo exacta. Los legisladores pueden presentar iniciativas; por ejemplo, Lilia Lemoine presentó 78 proyectos, mientras que Pareja firmó 13, y otros como Benegas Lynch han sumado un par más. Es curioso, ya que, aunque Gallardo dijo que “claramente no hace leyes,” presentó 15 iniciativas, y una de ellas llegó a la portada: declarar de interés los Premios Martín Fierro. En el Senado también presentan proyectos, aunque curiosamente no siempre ven la luz.
Pero la realidad es que muchas de estas iniciativas “duermen el sueño de los justos.” Las propuestas entran, pero se quedan en un cajón. Las comisiones, a excepción de algunas lideradas por la oposición, solo se abren para discutir lo que le interesa al Ejecutivo.
En un encuentro previo a que asumieran los nuevos diputados, Milei se reunió con más de 100 legisladores y les pidió evitar proyectos “que confundan,” enfatizando que “las únicas reformas son las del Poder Ejecutivo.” Esto dejó claro que, aunque los libertarios pueden presentar ideas, no serán tenidas en cuenta en la Rosada. Esto quizás explique por qué más de la mitad de los diputados de LLA no presentaron iniciativas este año.
La promesa de Milei de “no vengo a guiar corderos, vengo a despertar leones” se ha diluido en un simple slogan. Además, el presidente no está cumpliendo con leyes ya aprobadas por el Congreso, como la de Financiamiento Universitario o la Emergencia en Discapacidad.
Patricia Bullrich, la excepción
Bullrich se las ingenia para atraer la atención cada semana. Ya sea con sus publicaciones en redes, declaraciones a la prensa, o al romper con la línea impuesta por Karina Milei, hermana del presidente.
Un primer enfrentamiento ocurrió cuando logró la media sanción de la Reforma Laboral. Lanzó un video en redes con música de Madonna, mostrando que no era solo una “soldada” de Milei, sino una figura clave en el gobierno, algo que no cayó bien en la cúpula.
No obstante, se desmarcó de las órdenes de la Rosada cuando presionó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que presentara su declaración jurada en medio de una investigación por su crecimiento patrimonial. A pesar de que su presión no dio frutos, ella sí presentó la suya, marcando así su distinción.
Recientemente, Bullrich también se abstuvo en la votación del pliego de Verónica Michelli, una magistrada vetada por los Milei al enterarse que tenía vínculo familiar con un periodista de investigación. Además, además logró que su proyecto sobre el aumento del corte de biocombustibles comience a debatirse.
En menos de seis meses, Bullrich ha demostrado que, antes de ser libertaria, es bullrichista. El presidente, por su parte, no puede ignorarla como a otros legisladores por diversas razones: no está a merced de un decreto, tiene una buena imagen y experiencia legislativa, lo que le permite negociar proyectos en el Senado.
Si la expulsan de su cargo, podría poner en riesgo la mayoría que han construido y, además, podrían surgir alianzas inesperadas en la Cámara. Tenerla como aliada será más provechoso que enfrentarla como adversaria.