El equilibrio entre luto y celebración en la vida
Juan Carlos de Pablo, un reconocido economista argentino, ofrece una visión interesante sobre la situación actual de nuestra economía. Según él, no estamos en “ni el velorio generalizado ni la fiesta eterna”, lo que quiere decir que la realidad económica es más matizada de lo que muchos piensan. Recientemente, se registró una inflación del 2,6% en abril y un crecimiento del 3,5%. Para el economista, esto representa una “alegría relativa” para el Gobierno, pero aún queda mucho por analizar.
De Pablo también comentó sobre las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien en el Latam Economic Forum anticipó que 2027 será un “año electoral atípico”. Caputo sostiene que la economía influirá fuertemente en la política y que el presidente Javier Milei podría ganar “cómodamente”. Pero De Pablo, con su habitual escepticismo, se preguntó si la gente realmente presta atención a estas afirmaciones cuando se enfrenta a decisiones del día a día.
Además, hizo hincapié en que la situación económica es muy diversa. En marzo, por ejemplo, vimos un “fortísimo crecimiento”, en contraste con la “fortísima caída” de febrero. Para él, estas variaciones reflejan una notable heterogeneidad a nivel regional y sectorial en el país. “Si vas al interior, es otra música”, señala, subrayando que lugares como Vaca Muerta, San Juan y Catamarca también forman parte de la Argentina.
La advertencia principal de De Pablo es evitar las generalizaciones al hablar sobre la economía argentina. Destacó las diferencias entre la economía formal e informal y entre el comercio tradicional y el digital. Por ejemplo, mencionó que cuando necesitó un insumo de oficina, lo pidió por una aplicación y lo recibió al día siguiente. En cambio, el comerciante local que vende toner está viendo cómo sus ventas disminuyen. Esto ilustra lo que De Pablo describe como una “transformación irreversible” en nuestros patrones de consumo.
En este sentido, los datos del INDEC indican que la economía informal está creciendo más rápidamente que la formal. Además, dentro de la economía formal, hay dinámicas divergentes entre los sectores privado y público. Así que, si bien es fácil caer en el pesimismo, la realidad es mucho más compleja y está llena de matices.