Granja Tres Arroyos cierra planta principal por tiempo indefinido

La crisis de Granja Tres Arroyos no da tregua y ahora sumó un cambio drástico: el cierre indefinido de su planta en Concepción del Uruguay. Esta es una de las más importantes del grupo y allí trabajan cerca de 1.000 empleados. La noticia fue oficializada por la empresa el miércoles y, claro, dejó a muchos en estado de preocupación.

La compañía, en su comunicado, apuntó a los “continuos conflictos sindicales” como la razón detrás de esta difícil decisión. Según ellos, estos conflictos llevaron a la paralización de las operaciones y al deterioro general de la actividad en la histórica planta entrerriana.

La situación para Granja Tres Arroyos, la principal productora avícola del país, es delicada. Desde hace meses, enfrenta desafíos financieros, una caída en la faena y muchas tensiones laborales en sus distintas instalaciones. El mensaje de la empresa enfatiza que este cierre es consecuencia de los constantes desavenencias gremiales, que han dificultado no solo su funcionamiento, sino también han roto la cadena de producción avícola en la región.

En los últimos tiempos, la planta ya había operado en condiciones limitadas. De hecho, semanas atrás, habían llegado a un acuerdo con los sindicatos para trabajar cuatro días a la semana y así evitar despidos, aunque eso significara que los empleados recibirían solo un porcentaje de sus salarios por las jornadas no trabajadas.

Este plan era parte de una estrategia de ajuste que la empresa estaba implementando para seguir operando. En otras plantas, también se acortaron las jornadas laborales, aplicaron pagos escalonados y avanzaron con retiros voluntarios. No es un panorama fácil para nadie.

Los números cuentan una historia preocupante. Según registros oficiales, Granja Tres Arroyos tiene una deuda que supera los $51.700 millones en el sistema financiero, con un alarmante atraso en el pago de impuestos y obligaciones previsionales. Además, han perdido muchos de sus productores integrados, que se han alejado debido a esos atrasos y problemas en el abastecimiento.

También hay un gran temor entre los trabajadores: la posibilidad de que Granja Tres Arroyos busque monopolizar el mercado avícola y que para lograrlo tome decisiones drásticas, como aplicar planes de reestructuración en otras empresas del sector, como Cresta Roja.

La crisis también se refleja en la producción. Se informa que la compañía ha pasado de procesar cerca de 700.000 pollos diarios a unos 200.000, debido a diversas dificultades operativas y la falta de liquidez.

En su comunicado, la empresa reconoció que enfrenta “una delicada situación financiera” y vincula el deterioro a varios factores. Estos incluyen el cierre de mercados debido a la gripe aviar, la pérdida de competitividad y el agravamiento de las condiciones del sector. También mencionó que se vio obligada a implementar un procedimiento preventivo de crisis y a afrontar sus obligaciones de forma escalonada.

A pesar del cierre, Granja Tres Arroyos asegura que seguirá en la búsqueda de soluciones para mantener sus operaciones y proteger los puestos de trabajo de sus más de 5.000 empleados. También esperan encontrar “caminos de diálogo” que permitan retomar sus actividades en el futuro. Es un momento complejo, y la incertidumbre se siente en el aire.

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