Historias apocalípticas: el terror y la creación autoral

El 23 de mayo de 1909, se dio a conocer “La Revolución de Mayo”, la primera película argumental argentina, en el Teatro Ateneo. En apenas cinco minutos, contaba sobre los acontecimientos de la Semana de Mayo de 1810. Pasados más de cien años, el cine nacional sigue presente, pero surge la pregunta: ¿qué historias se cuentan hoy?

Definir el cine argentino puede ser complicado y hasta injusto. Este cine se ha caracterizado por ofrecer una diversidad de temáticas. Lo cierto es que ciertas historias han marcado épocas, como las que surgieron después de la dictadura. Películas como “La Historia Oficial” de Luis Puenzo dieron pie a otros films importantes que abordaron el proceso militar, como “La Noche de los Lápices” de Héctor Olivera y “Sur” de Pino Solanas.

En la década de 1990 a 2000, las historias políticas evolucionaron para reflejar tanto la crisis económica como las problemáticas internas, como las familias disfuncionales. Obras como “Pizza, Birra y Faso” de Adrián Caetano y “La Ciénaga” de Lucrecia Martel marcaron esta etapa. Este período también dio vida al Nuevo Cine Argentino, que introdujo narrativas y estéticas más realistas.

El cine nacional independiente

Este año, películas como “La Noche Está Marchándose Ya” de Ezequiel Salinas, “Los Nadadores” de Sol Iglesias SK y “Los Bobos” de Sofía Jallinsky, traen un aire apocalíptico. Según el director Felipe Wein, hay un notable temor al futuro que se refleja en el cine. “Es inevitable tener ese sentimiento, dado que el presente ya es complicado”, dice.

Por otro lado, el terror ha encontrado su espacio en las producciones actuales. El crítico de cine Paraná Sendrós menciona que están en auge las películas que abordan temáticas de actualidad. Así, filmes como “Cuando Acecha la Maldad” de Demián Rugna, no solo se convirtieron en los más taquilleros, sino que además abrieron la puerta a un género que todavía está en desarrollo en el país. Proyectos como “La Virgen de la Tosquera” de Laura Casabé, entre otros, combinan elementos sobrenaturales y crisis socioeconómica.

Una lucha entre plataformas, comunidad y lo autoral

El avance de las plataformas digitales ha cambiado el panorama. “¿Por qué ver en el cine lo que puedes ver en un noticiero?”, se pregunta Boetti. En una era donde muchas veces el cine es una forma de entretenimiento, ver una película sobre crisis económica podría no ser lo más atractivo para el público. Esto se refleja en la taquilla, donde las películas más vistas suelen ser producciones comerciales, aunque el Buenos Aires Festival de Cine Independiente (BAFICI) evidenció un crecimiento en la asistencia.

A pesar de eso, hay un creciente interés por historias y miradas alternativas. La intención de algunas plataformas de escuchar a los realizadores está dando más oportunidades a trabajos autorales. Recientemente, Netflix anunció nuevos proyectos como “El Sobrino”, un enfoque sobre un joven con habilidades musicales excepcionales.

Las coproducciones son cada vez más comunes entre las producciones más ambiciosas, y aunque hay desafíos financieros, hay una olas de cineastas dispuestos a seguir creando. La situación actual está forjando una comunidad colaborativa en el cine independiente, donde los jóvenes están tomando el protagonismo.

A pesar de las crisis y dificultades, el cine argentino se conecta profundamente con su territorio. Esto va más allá de qué se cuenta; es también sobre cómo se cuentan las historias y qué herramientas de financiamiento utilizan los cineastas. La historia se repite y el cine, desde su nacimiento, refleja esa resistencia constante.

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