La Policía reprime a manifestantes que piden la renuncia de Paz
Los manifestantes están pidiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz en medio de una crisis social y política que estalló hace poco. La marcha comenzó en la zona de la Ceja de El Alto y pronto se convirtió en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
En La Paz, los incidentes se extendieron por varias calles cercanas a la Plaza Murillo. Las fuerzas policiales lograron hacer retroceder a los manifestantes para evitar su ingreso a la zona. Este revuelo se da pocos días después de otro episodio similar que ocurrió durante una movilización del lunes, también impulsada por la COB y organizaciones campesinas.
A medida que las protestas avanzan, el presidente Rodrigo Paz ha convocado a distintos sectores a una mesa de diálogo para intentar calmar la crisis política. En un mensaje en redes sociales, expresó: “Invitamos a todo el país al diálogo porque es tiempo de superar las divisiones históricas. La Patria está por encima de toda ideología”.
Sin embargo, Severo Marca, el secretario de Justicia de la Federación de Campesinos, ha responsabilizado al propio Gobierno por no acercarse a una solución. Asegura que “no hay sinceridad en el pedido de diálogo”. La población había mostrado disposición a dialogar con mediadores, como la Iglesia Católica, pero el Gobierno ha envuelto la situación en una mala comunicación, diciendo que no se reunirá con “vándalos”.
En medio de este clima tenso, el presidente anunció un “reordenamiento” de su gabinete y la creación de un consejo económico y social, todo mientras continúan las protestas y bloqueos. Hasta ahora, los enfrentamientos han dejado 127 detenidos y varios heridos, lo que resalta la gravedad de la situación.
Paz compartió su anuncio en una conferencia de prensa, donde mencionó que necesita un equipo “más ágil y cercano” a la ciudadanía. Debido a los cortes de rutas y movilizaciones en La Paz y El Alto, los sectores que protestan mantienen un bloqueo indefinido.
El presidente también intentó enviar una señal de apertura política ante los reclamos que han motivado las protestas, reconociendo que los ciudadanos quieren participar en la toma de decisiones. “Después de establecer la economía, el Gobierno debe ser de todos los bolivianos”, sostuvo.
Además, defendió su gestión, asegurando que Bolivia está en un proceso de transformación institucional y política, recalco, “Bolivia vive un punto de inflexión”, en cómo el Estado y la democracia funcionan en el país.
Paz realizó un balance positivo de los primeros meses de su administración, afirmando que han estabilizado algunos aspectos importantes de la economía. No obstante, también reconoció que muchas de las demandas que hoy movilizan a la gente son reclamos acumulados de años anteriores, como los problemas en el sector de la minería que vienen de hace diez años.