Los pros y contras detrás
El informe de política monetaria del BCRA de marzo destacó el caso de Perú como un ejemplo a seguir, especialmente por cómo logró recomponer sus reservas internacionales desde su programa de estabilización iniciado en agosto de 1990. Este modelo se basó en la repatriación de capitales extranjeros, privatizaciones, inversión extranjera directa y desdolarización financiera. En el contexto argentino, el desafío de hacer que el peso se convierta en un valor de reserva es fundamental.
Federico Glustein comentó sobre el caso peruano, considerándolo paradigmático. Recordó que tras la hiperinflación de finales de los 80, Perú combinó diversos elementos de política monetaria y fiscal: ajuste fiscal, liberalización de precios, flotación cambiaria administrada, autonomía del banco central y control monetario. Resaltó que la acumulación de reservas comenzó gracias a la repatriación de capitales y privatizaciones. Luego, factores como la minería y la inversión extranjera directa ayudaron en la desdolarización.
El informe del BCRA señala que la acumulación de divisas no dependió de mantener un tipo de cambio real depreciado, sino de permitir flexibilidad cambiaria y suavizar la volatilidad. De acuerdo con el banco central, eso se logró mediante compras y ventas de dólares en distintos mercados.
Un punto clave mencionado es que la acumulación de Reservas Internacionales Brutas (RIB) en Perú realmente comenzó a acelerarse en su etapa 4. Estas reservas pasaron de representar el 17,3% del PBI al 29,6% en 2010. Este crecimiento estuvo impulsado por dos eventos simultáneos: el aumento de los precios internacionales de los metales y la disminución de los depósitos en dólares, que cayeron del 70% al menos del 40% en ese período.
Glustein destaca que la parte más exitosa del proceso no solo dependió de las decisiones del banco central, sino también de factores externos favorables. Además, el BCRP optó por no defender un tipo de cambio fijo, actuando de forma sorpresiva para evitar maniobras especulativas. Usaron encajes más altos para monedas extranjeras, lo que ayudó a reducir la dolarización, aunque también encareció el crédito.
Leonardo Anzalone, director de CEPEC, también compartió su opinión, indicando que el caso peruano sirve como un interesante ejemplo. Resaltó que la recomposición de reservas no fue solo por una política explícita, sino que fue parte de una estrategia más amplia. La combinación de un banco central autónomo y creíble generó condiciones para el crecimiento de reservas como resultado de la estabilidad.
¿Es aplicable el modelo peruano al ámbito local?
Glustein señala que el modelo peruano y el argentino son bastante distintos. La demanda de soles aumentó en Perú, mientras que en Argentina, la desconfianza en el peso se mantuvo. Además, Perú disfrutó de un boom minero más consistente, mientras que en Argentina, el dólar tiene una connotación cultural y social.
Reconoce que Argentina necesita resultados rápidos por deudas, mientras que Perú construyó su posición a largo plazo. También menciona que la clase media en Argentina es activa y profesional, en contraste con la más pequeña y frágil en Perú, que enfrenta mayores riesgos laborales y sociales.
Anzalone también analiza los pros y los contras del modelo. Los beneficios incluyen menor volatilidad cambiaria y mejor acceso al crédito, pero resalta que hay costos asociados. Mantener una acumulación sostenida puede significar aceptar condiciones monetarias más restrictivas y tasas altas, lo que podría enfriar la actividad.
La lección para Argentina no es solo acumular reservas, sino comprender que estas son el resultado de la credibilidad institucional, no algo que se logre de manera sencilla.
Un aspecto importante que se debe considerar es que el modelo de Perú presenta dos caras; hay estabilidad financiera y fiscal, pero también una fuerte deuda social. Las Reservas Internacionales Netas de Perú superaron los u$s100.000 millones por primera vez en abril de 2026, representando un porcentaje significativo del PBI, lo que contribuye a su estabilidad y resiliencia.
Sin embargo, el lado B pone de relieve una desigualdad social preocupante. Datos recientes muestran que el 0,1% más rico de la población concentra alrededor del 22% de los ingresos, mientras que millones de peruanos enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave.
Reservas brutas del BCRA vs otros bancos centrales de la región
Un informe reciente destaca que Argentina tiene el peor ratio de reservas brutas sobre PBI en la región, apenas un 6,8%. Para mejorar esto, el Banco Central necesitaría sumar más de u$s50.000 millones en reservas. La solidez externa es crucial para mantener un equilibrio macroeconómico.
En el plano fiscal, Argentina ha tenido un mejor rendimiento que la media de la región en los últimos años; solo tres países reportan superávit. Sin embargo, el informe indica que un superávit fiscal en ausencia de reservas no garantiza el acceso a los mercados internacionales.