Tensión interna y parálisis en la gestión del día después

Hay alguna inquietud en el aire y se siente que, en el Gobierno, la situación no es la ideal. Un funcionario lo dejó claro al decir que tienen buenas noticias, pero prefieren no salir en los medios porque hay que lidiar con la situación difícil que enfrenta Manuel Adorni, quien está en el centro de las críticas. La sensación de gestión paralizada ha comenzado a incomodar a muchos, excepto a algunos, como los hermanos Milei.

La cabeza de Adorni puede no ser la más atractiva, pero simboliza muchos problemas, como una especie de Medusa moderna. Aquí, las “serpientes” que brotan de ella representan la crisis política, la parálisis, las luchas internas y aquellos que se están distanciando del proyecto. Todas estas cuestiones parecen estar conectadas en un mismo hilo. El final de esta historia no promete ser positivo.

Con cada problema, el desánimo se ha vuelto palpable, tanto dentro como fuera del Gobierno. La posibilidad de que Adorni deje su cargo es vista como positiva por muchos, aunque no todos están dispuestos a reemplazarlo. Especialmente, aquellos que tienen la vista en 2027 prefieren mantener distancia. Tomar su lugar es un verdadero juego de silla eléctrica, adecuado solo para los valientes.

En medio de esto, surge otra voz: Patricia Bullrich. Un grupo de WhatsApp reactivado del 2023, titulado “Patricia Presidenta”, ha despertado el interés de algunos. Con encuestas desfavorables y malestar interno, Bullrich ha comenzado a actuar en paralelo, llegando incluso a exigirle explicaciones al jefe de Gabinete. Su capacidad para ser directa, incluso en tiempos de Macri, demuestra su interés por mantener el control.

Ella ha dejado claro que no le debe nada a Milei. “Siempre juego fuerte”, suele repetir, pero eso no impide que su futuro dependa también del líder libertario. Si a Milei le va mal, a ella también, piensan sus cercanos. Las encuestas actualmente ubican a Bullrich por encima de Milei en intenciones de voto, lo que no pasa desapercibido en el sistema político.

Bullrich no quiere ser simplemente la María Eugenia Vidal de Milei. Su objetivo es claro: no está allí para sacrificarse por él. Se enfoca en establecer acuerdos, pero nunca en formar una verdadera alianza con un líder que considera rival. En el PRO, han decidido no apoyar la eliminación de las PASO, sentando una posición más firme.

La realidad del Congreso es que han querido avanzar en proyectos clave para la estrategia electoral de 2027, pero los números no cierran. Actualmente, cuentan con solo 21 votos en el Senado, mientras que necesitan 37. La agenda del Gobierno parece avanzar lentamente, y la intención es recuperar el control con un plan nuevo.

Bullrich no se detiene. Está recorriendo la Ciudad como parte de su campaña para jefa de Gobierno, toda una estrategia para desmarcarse. A pesar de los desafíos, sigue teniendo resistencia en ciertos sectores que le hacen frente.

El peronismo racional también siente inquietud respecto a la candidatura de Bullrich. Buscan capitalizar políticamente el desgaste de Milei, ofreciendo una propuesta moderada que siga el rumbo económico actual. La situación es delicada, y la idea de que el presidente no busque un segundo mandato comienza a tomar fuerza.

Entre los empresarios, hay un clima similar. Después de algunas declaraciones duras de Milei, han comenzado a revisar su confianza en él. Muchos coinciden en que, aunque haya críticas, el rumbo económico debe mantenerse.

En este escenario, Bullrich ha sorprendido asistiendo a una reunión de la Comisión de Libertad de Expresión. Fue un movimiento calculado, sobre todo porque el evento incluyó a periodistas, considerados los “enemigos” de Milei. Ella, que nunca ha atacado a un periodista, se muestra firme en sus decisiones.

La crisis política también refleja una lucha interna por el futuro. Recientemente, hubo rumores de una posible visita de Karina Milei a Martín Menem en Diputados, lo que ha generado especulaciones sobre cambios en el liderazgo. Algunos nombres han comenzado a sonar como posibles reemplazos de Adorni, dando a entender que las cosas podrían estar cambiando.

Para muchos, la pregunta no es solo cómo mantener el poder, sino qué hacer si el desgaste se acentúa. En la Casa Rosada, la conversación ha tomado un giro, y los preparativos para el futuro empiezan a tomar más importancia.

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