Aumentos de tarifas, suspensiones y salarios fraccionados

El sistema de transporte público en las provincias argentinas está enfrentando una de sus mayores crisis en años. En semanas recientes, varias localidades han aprobado o están considerando aumentos en el precio del boleto. Por ejemplo, en Chaco, la empresa ERSA suspendió a decenas de choferes, mientras que en Tucumán los trabajadores están cobrando sus salarios en cuotas. Este panorama se debe a la disminución de la demanda, el aumento de costos operativos, especialmente en combustible y repuestos, y la eliminación de subsidios nacionales, que ha llevado a una mayor carga financiera sobre los gobiernos provinciales.

En Santiago del Estero, los concejales de la capital y La Banda decidieron aumentar el boleto urbano un 22%, pasando de $1.140 a $1.390. Esta fue la primera actualización desde diciembre del 2025, y los ediles admitieron que la situación económica es crítica debido al aumento de los costos y la reducción en la venta de boletos, además de la falta de fondos de compensación por parte del Gobierno.

Bahía Blanca también enfrenta un aumento. Con una votación ajustada de 11 a 10, el Concejo Deliberante aprobó un aumento escalonado en la tarifa. La tarifa básica subirá de $1.545 a $1.838,50 durante 30 días, y luego habrá dos ajustes más en junio y julio, basándose en la inflación del INDEC más un 3%. Esto resultará en un aumento total cercano al 30%.

El proceso para aprobar este incremento se llevó a cabo en una sesión especial, con el respaldo del bloque PRO, que permitió que la medida avanzara a pesar de la ausencia de concejales de La Libertad Avanza, quienes publicaron un comunicado en contra del aumento.

En Esquel, Chubut, se aprobó un aumento del boleto de $1.200 a $1.600 hasta el 30 de junio, y luego a $1.800. La oposición rechazó este proyecto, argumentando inconsistencias en los cálculos presentados por la empresa Jacobsen y la falta de consideración a la carga que implica este aumento para los hogares en un contexto de crisis económica. El presidente del Concejo, Rubén Álvarez, comentó que el último aumento había sido en septiembre pasado y que el retraso en la actualización de tarifas ha generado un impacto mayor en los costos operativos.

Más caro a la Quebrada de Humahuaca. En Jujuy, el gobierno de Carlos Sadir autorizó un aumento del 3% en el transporte de media distancia desde el 1 de mayo, lo que eleva el costo del boleto desde la capital a La Quiaca a $31.800. A Humahuaca, el boleto costará $14.400. Esta medida ha sido acompañada de denuncias de despidos en la empresa Santa Ana y una reducción de servicios.

Un vocero de los empleados desvinculados sostuvo que nunca recibieron las herramientas de seguridad adecuadas y que enfrentaron condiciones laborales difíciles. Además, afirman que no recibieron apoyo del gremio UTA en sus reclamos.

La Cámara de Transporte de Jujuy ha alertado que más de 1.600 puestos de trabajo están en peligro. Guillermo Ruíz, su presidente, explicó que muchas empresas están reduciendo servicios y horarios debido al aumento de los costos operativos. La situación es reflejo de lo que ocurre en todo el país: los costos siguen creciendo mientras que los ingresos no acompañan.

En Tucumán, la AETAT busca un aumento que podría llevar el boleto mínimo de $1.250 a $2.400, según su estudio de costos. Esta semana, la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante comenzó a analizar el pedido. El concejal José María Franco anticipó que es probable que haya una actualización, aunque deberán revisar los números presentados por las empresas.

Además, en Tucumán, el gremio UTA confirmó que los choferes recibirán su salario de abril en dos partes: el 50% de inmediato y el resto el 20 de mayo. El secretario general del gremio, César González, indicó que esta modalidad se acordó para evitar situaciones lamentables como despidos. Destacó que la crisis afecta a todos y que es necesario encontrar soluciones que no perjudiquen más a los trabajadores.

Por otro lado, en Resistencia, Chaco, la empresa ERSA suspendió a 40 choferes del transporte urbano. Argumentan un déficit operativo debido a la baja de pasajeros, que ha caído más del 20% en comparación con el año anterior, y a la operación con solo el 50% de la flota.

La crisis del transporte no es un problema pasajero. Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), en el AMBA, la caída de pasajeros alcanzó un 21% en el último año. Con la eliminación de subsidios por parte del gobierno, el panorama se complica aún más, dejando el transporte público como un servicio cada vez más inaccesible para muchos.

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