Cómo reinventarse y crear una marca con identidad argentina
La capacidad de adaptarse siempre ha sido una enseñanza fundamental en el mundo del arte. Flavia Palmiero, reconocida figura de la televisión y la moda, explicó que esta adaptabilidad es clave. “Cuando sos artista tenés que reinventarte permanentemente, hasta el último día”, comentó. Esa práctica constante, esa habilidad de reaccionar y crear en el momento, fue la que llevó a la creación de su marca.
La historia de Flavia Palmiero Collection comenzó de manera íntima y tranquila. En un contexto marcado por un vacío en su hogar, Flavia se dedicó a hacer unos dibujos y pensó en una forma de mantenerse en contacto con la gente. Así surgió la idea, un paso que fue espontáneo pero no improvisado. Era el resultado de una historia construida a lo largo de los años con su público.
Una historia de emprendedores
Flavia destaca que hay una confianza y valores en su proyecto. “Vender ropa lo hace cualquiera, pero lo interesante es la historia que hay detrás. Una mujer de más de 50 años que se reinventa y le pone el pecho a su vida”, enfatizó. El nombre de la marca también tiene una anécdota. Su hijo la animó a usar su propio nombre: “¿Qué nombre vas a poner si todos te conocen? Jugátela”.
Al asumir esta identidad, Flavia se expone de una manera distinta, asumiendo los riesgos de tener su propio nombre como respaldo. “Me la jugué”, dice, con una mezcla de orgullo y determinación. La búsqueda de una alternativa económica también fue un motor clave: “Quiero una alternativa porque en mi trabajo a menudo estamos sin facturar”.
Aunque el contexto de la pandemia no parecía propicio, Flavia decidió apostar por lo que realmente deseaba. En un momento donde todos estábamos en pantuflas y pijamas, buscó soñar con algo diferente. “Quiero soñar con algo, ir hacia lo impensado”, reflexionó. En medio de la angustia y las limitaciones, apareció una nueva posibilidad: la reinvención.
Lejos de sus días de encierro, se puso a hacer “dibujitos”, recordando su juventud cuando lo hacía a los 18 años.
El ecommerce como aliado en plena pandemia
La transición de la idea a la acción fue rápida. En apenas 45 días, Flavia invirtió un poco de dinero y fabricó 150 trajes de baño. Sin experiencia en el mundo textil, se lanzó a coordinar proveedores y procesos. “Hice llamadas y compré telas casi sin mirar. La información me llegó como por arte de magia”, recuerda.
Las ventas también reflejaron los tiempos en que vivimos. “Empecé a vender trajes de baño desde el living de casa, a través de fotos”. El ecommerce resultó ser un aliado esencial. “Arrancamos el 16 de septiembre y en tres días se vendió todo. No lo podía creer”.
Ese primer éxito no solo validó la idea, sino que generó un impulso para continuar. “Esto es una locura. Me ayudó mucho el ecommerce que estaba en pleno auge en ese momento”. Más allá del éxito comercial, el proyecto tuvo un impacto personal profundo: “Me sacó de la angustia y hasta de la depresión”, reflexiona. La marca se convirtió en un nuevo propósito, un espacio para crear y reconstruirse.
Ese crecimiento la llevó de su casa a un showroom y luego a tener un local propio, junto a su hija arquitecta. La marca se consolidó como un proyecto familiar, donde la confianza y el lazo cercano son fundamentales. “Realmente construyo confianza”, enfatiza.
La indumentaria nacional y la competencia importada
Defender la producción nacional es un pilar de su emprendimiento. “Soy un producto 100% argentino, le debo mucho a mi público”, subrayó. Esta conexión con lo local se ve en sus decisiones, como fabricar sus suéteres en Mar del Plata. Flavia plantea un debate sobre calidad más que precio: “No me gusta que la discusión sea por el precio. Discutamos calidades”.
Desde su experiencia, la clave está en ofrecer un producto diferente, y lo lleva a Miami Swim Week: “Hago algo auténtico, hecho acá, y a la gente de otros países le encanta”. Al comparar productos importados, Flavia subraya la importancia de los materiales: “Hoy, cualquier prenda comprada afuera tiene apenas un 8% de lana. No abriga”, argumenta.
El vínculo con sus clientas también es esencial. “No se trata solo de vender ropa, sino de comunicar la fortaleza y seguridad que toda mujer tiene para reinventarse”, sostiene. Su propuesta es inclusiva, sin importar la edad: “Hay ropa para mujeres de 20 a 80 años”.
A diferencia de las grandes cadenas, Flavia asegura que en su marca la atención es personalizada. “Estoy en el local atendiendo a la gente, mostrando mis productos y defendiendo lo bueno”, resalta.
El diferencial de la calidad por encima del precio
En cuanto a la competencia con importaciones, Flavia ve oportunidades en lugar de amenazas. “La importación puede ayudar a fortalecer nuestra industria”, y enfatiza que el precio no debe ser el tema central. “No le tengo miedo, porque afuera también la ropa buena es cara”.
La conversación siempre vuelve a la calidad. “Yo no quiero discutir de precios. Quiero hablar de calidades”, afirma. La atención personalizada y el servicio postventa son claves: “La gente necesita que le prestes atención, que si se le rompe un botón, no haya problema, yo te lo arreglo”.
Finalmente, Flavia resalta el valor del trabajo artesanal argentino. “No quiero desprestigiar a la industria china, pero nuestra ropa está hecha a mano. Cada prenda tiene un valor que va más allá de lo económico. Y eso mucha gente lo valora”.