Por qué regresa el cine en formato físico

Parte de la desaceleración en la caída de las ventas de formatos físicos, como DVD y Blu-ray, se debe al auge del 4K UHD. Hoy en día, muchos consumidores priorizan la calidad de imagen y sonido. A veces, el streaming comprime tanto la definición que se pierden detalles importantes. Así, tener una película en su mejor versión se vuelve una elección atractiva.

Además, un estudio de Deloitte reveló que el 47% de los usuarios siente que está pagando demasiado por sus servicios de streaming. Y no es solo eso; un 41% considera que el catálogo no siempre vale el precio que paga. Esto genera una percepción de valor que empieza a desvanecerse, creando una sensación de cansancio con las plataformas.

Entre los más jóvenes, especialmente la Generación Z, crece el interés por poseer las películas. Querer tener los filmes de manera permanente sin depender de licencias cambiantes o subidas de precios comienza a revalorizarse. La idea de ser dueño de lo que se consume ya no parece tan descabellada.

El formato físico en Argentina: una resistencia cambiante

En nuestro país, el panorama es particular. En la actualidad, las ediciones de películas se han visto reducidas a importaciones, y el cierre de grandes distribuidoras ha llevado a liquidaciones masivas de stock a precios de remate. Por ejemplo, algunas tiendas grandes, como Yenny, ya no venden DVD ni Blu-ray, que antes ocupaban gran parte de sus estantes.

Sin embargo, en las calles, aún se pueden encontrar lugares donde los formatos físicos mantienen vigencia. En la feria de Parque Centenario, hay puestos que siguen ofreciendo películas. También hay locales que se reinventaron y funcionan como puntos de encuentro para coleccionistas.

“Hemos sobrevivido, y hay gente que se sorprende de que todavía existamos”, dice Damián Massat de “Los Unos y los Otros” en Corrientes. Para él, la diferencia con las plataformas radica en que “son como golosinas del momento”; ofrecen lo que está de moda, pero no siempre satisfacen el deseo de tener.

El mercado físico parece tener cierta estabilidad. Marcelo Fiorentino, dueño de 365 CINE, asegura que, aunque las ventas no son lo que eran hace una década, hay un nivel que se mantiene, influenciado mucho por la situación económica. En la misma línea, Pablo Borrazpardo de CINEYMUSICASHOP menciona que el verdadero enemigo del coleccionismo aquí no son las plataformas, sino el valor del dólar y el poder adquisitivo.

Este entorno económico afecta de manera directa al consumo. En épocas de mayor estabilidad económica, solía ser común que un cliente comprara cuatro o cinco películas por semana. Hoy en día, eso es casi impensable. Mantener un negocio en este clima es complicado. “Hoy el verdadero secreto está en cuidar costos en lugar de enfocarse solo en las ventas”, advierte Borrazpardo.

El coleccionismo de películas: el objeto como identidad

El formato físico ha encontrado en el coleccionismo un nuevo sentido. Ya no se trata solo de ver películas, sino de poseerlas como objetos. Fiorentino observa que antes había público que compraba películas por necesidad, pero ahora ha crecido un interés más profundo por el coleccionista.

Hoy junto a ediciones básicas que pueden costar desde $5.000, hay versiones premium en Blu-ray o 4K UHD que pueden superar los $150.000. La atracción no radica solo en la película, sino también en el objeto: ediciones limitadas, cajas metálicas y material extra han potenciado el deseo de tener.

No obstante, este hobby puede resultar caro en Argentina. La mayoría de los productos son importados y dependen del dólar. Además, no hay muchos reproductores en el mercado local, lo que obliga a muchos a comprar equipos costosos o recurrir a consolas de videojuegos.

La pasión por coleccionar permanece. “Coleccionamos por amor a lo que hacemos y eso no muere”, dice Borrazpardo. Fiorentino suma que formar una colección representa los gustos individuales de cada uno, un reflejo de personalidad.

La posibilidad de elegir es un concepto clave. Massat lo resume perfectamente: “El formato físico dura para toda la vida”. Uno puede ir a su biblioteca personal y seleccionar lo que desee ver, algo que ofrece una conexión especial con las películas que no se puede obtener fácilmente a través de plataformas digitales.

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