Fallece Oscar Schmidt, ícono del básquet brasileño que evitó la NBA

Oscar Schmidt, una leyenda del básquet, nos dejó este viernes en São Paulo a los 68 años tras un paro cardíaco. Este jugador brasileño, conocido como “Mano Santa”, se destacó por su excepcional capacidad de anotación, su disciplina y su entrega a la selección de Brasil. Su impacto en el deporte es realmente difícil de medir; su legado quedará para siempre en la historia del básquet.

Nacido en 1958 en Natal, Schmidt comenzó su camino deportivo inclinándose por el fútbol, pero su altura y el apoyo de sus entrenadores lo orientaron hacia el básquet. Desde allí, desarrolló una verdadera obsesión por el tiro, lo que se convertiría en su sello personal. A menudo, se le veía entrenar incansablemente, lo que hablaba de su compromiso.

Schmidt inició su carrera en las divisiones inferiores del Palmeiras y rápidamente ascendió hasta la selección brasileña. En el club Sirio, logró conquistar el Mundial de Clubes de 1979 y el año siguiente, tuvo la oportunidad de competir en los Juegos Olímpicos de Moscú, donde Brasil quedó en un meritorio quinto lugar.

Uno de los momentos más recordados de su carrera ocurrió en 1987, durante los Juegos Panamericanos en Indianápolis. Schmidt lideró a Brasil en una histórica victoria sobre Estados Unidos, anotando nada menos que 46 puntos, una actuación que quedó grabada en la memoria colectiva del básquet brasileño.

Una decisión que definió su legado

En 1984, Schmidt fue elegido en el draft de la NBA por los New Jersey Nets, pero decidió rechazar la oferta. En ese momento, su prioridad era seguir representando a Brasil, ya que los jugadores de la NBA no podían participar en torneos internacionales con sus selecciones. Fue una elección valiente, que subraya su amor por el país.

Lejos de la NBA, construyó su carrera en Europa, especialmente en Italia y España, donde se convirtió en uno de los máximos anotadores de esas ligas. En 2003, volvió a Brasil para poner punto final a su carrera, habiendo acumulado cifras impresionantes en sus 29 años como profesional. Se retiró como el máximo anotador del básquet, con 49.737 puntos, un récord que recién fue superado en 2024 por LeBron James.

También brilló en los Juegos Olímpicos, siendo el máximo anotador histórico con 1093 puntos en cinco ediciones. En 1988, en Seúl, estableció un récord al anotar 55 puntos en un solo partido contra España. Su contribución al deporte fue tal que en 2013 fue ingresado al Salón de la Fama del básquet, acompañado por figuras como Larry Bird.

La vida de Oscar Schmidt

Además de su carrera deportiva, Schmidt tuvo una life activa en la esfera pública, con incursiones en la política y una sólida presencia como orador. En 2011, enfrentó un cáncer cerebral, enfermedad que superó con la misma determinación que mostró en la cancha. A pesar de las controversias a lo largo de su vida, siempre mantuvo una profunda conexión con el deporte y sus seguidores.

Oscar Schmidt dejó una huella imborrable no solo en el básquet brasileño, sino en el mundo del deporte en general. Su dedicación, lealtad a la selección y habilidades de anotación lo convirtieron en un ícono para Brasil y un referente global. Le sobreviven su esposa, María Cristina, sus hijos y millones de fanáticos que lo recordarán como uno de los mejores tiradores en la historia del deporte.

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